Pocos dudan de que Europa no esté ya en un proceso recesivo y existe un consenso que a Japón y al Reino Unido les pasará lo mismo en los próximos meses. Lo más preocupante sin embargo es que la inteligencia económica de los EE.UU. piensa que existe una chance de 1 en 4 de que a la primera potencia del mundo le ocurra lo mismo. Podemos vincular esto con la crisis europea, pero la realidad es que tiene más que ver con cuestiones locales. Este viernes, por tercera vez en el año, el Gobierno norteamericano enfrenta la posibilidad de un cierre general por falta de fondos. No importa de quién sea la culpa (aunque los que se resisten a poner el gancho a lo acordado son los demócratas) el primer efecto es la destrucción de la confianza: si el mercado no puede confiar en que los políticos logren acuerdos básicos, menos puede confiar en que harán lo que se deba hacer en una situación más crítica. El segundo, en caso de materializarse el cierre, es que significa menos gasto estatal y menos magnificencia de la Fed para seguir apalancando posiciones especulativas. No debe extrañarnos entonces que la noticia financiera de ayer fuera el desplome de los commodities, casi un 4% en promedio (-4,6% el oro, 5,2% el crudo, 4,7% el cobre, etc.), a lo que también contribuyó el derrape del euro abajo de u$s 1,30 (la gente de PIMCO lo ve en 1 a 1 el año que viene). Si bien la crisis griega está creciendo a pasos agigantados (perdón, pero por falta de espacio pasamos a mañana el comentario prometido; en tanto, una perlita: un 45% de los grandes administradores de fondos institucionales creen que algún país abandonará el euro en el corto o mediano plazo), tal vez lo que más pegó en el ánimo de los inversores fue el rumor de una inminente rebaja en la calificación soberana de Francia, lo que algo tuvo que ver con que las tasas italianas treparan a más del 7% en un día en que el Tesoro norteamericano colocó títulos a 30 años con la tasa más baja de la historia (2,925%). Quedan seis días para que comience el rally de Navidad. ¿Qué pasó cuando Santa no visitó al mercado?: miremos 1999, 2000, 2007 y 2008.
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