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Se cerró la disputa de China y EE.UU. por un disidente
Chen Guangcheng, un disidente chino por los derechos humanos, llegó a Estados Unidos con visa de estudiante. Su caso enfrentó llamativamente a ambos países.
«Estoy feliz de estar en Estados Unidos», dijo el hombre con muletas, poco después de su arribo, a una multitud que lo esperaba en la Universidad de Nueva York. Allí, el activista, de 40 años, quien en su patria se movilizó por las víctimas de abortos forzados, tiene previsto iniciar estudios de Derecho. Tras su llegada al aeropuerto, Chen fue llevado con una camioneta blanca a una vivienda universitaria de un amigo, en la que vivirá junto con su esposa y sus dos hijos.
Tras las 14 horas de vuelo desde Pekín, el activista mostraba un semblante cansado, pero feliz.
«Durante siete años no tuve ni un día para descansar», dijo ante 150 seguidores y periodistas, según una traductora. «Vine aquí para ofrecerle descanso a mi cuerpo y a mi mente».
Con la partida del activista de China finaliza una crisis diplomática entre Pekín y Washington que se desató el 22 de abril, cuando Chen Guangcheng escapó con ayuda de amigos del arresto domiciliario al que llevaba sometido los últimos 19 meses en su pueblo, Dongshigu, y se refugió en la embajada estadounidense.
Abandonó la embajada el 2 de mayo, a fin de reunirse con su familia. Se decidió a viajar a Estados Unidos porque temía por su seguridad.
Sin embargo, la salida del activista del país se produjo más rápido de lo esperado. «Tengo la sensación de que todo es muy repentino», había dicho Chen por teléfono a su amigo Jiang Tianyong antes de ir al aeropuerto.
Según informó el grupo defensor de derechos humanos ChinaAid, con sede en Estados Unidos, representantes de las autoridades de este país visitaron a Chen en el hospital Chaoyang de Pekín, donde estaba siendo tratado por una lesión en el pie, y le informaron que podía abandonar el país junto con su esposa y sus dos hijos.
Chen enfrenta su nueva vida con «sentimientos encontrados», dijo a un periodista de la emisora CNN durante el vuelo a Estados Unidos.
La Casa Blanca y el Departamento de Estado en Washington saludaron la forma en que se solucionó el conflicto y alabaron a las autoridades chinas.
Con el visado de estudiante, Chen tiene abierta la posibilidad de regresar a su país en el futuro, donde quedó parte de su familia. Varias veces manifestó su preocupación por que sus familiares puedan ser blanco de represalias por parte de las autoridades chinas por su salida del país.
Agencias DPA, EFE y Reuters


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