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Se resquebraja el frente aliado en Libia
Noruega, uno de los ocho países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que participó los últimos cuatro meses en las operaciones en el espacio aéreo libio, pone fin hoy oficialmente a su participación en los combates.
En los hechos, sus últimos cuatro cazabombarderos F16 llevarán a cabo sus últimas salidas el fin de semana. Oslo explicó que no puede continuar durante más tiempo una misión tan importante.
Algunos pensaban que la intervención en Libia, comenzada en febrero para proteger a la población civil de los ataques de las tropas de Muamar el Gadafi, sólo duraría unas semanas. Pero el líder libio, a la cabeza del país desde 1969, se aferró al poder más de lo previsto, a pesar de las miles de salidas aéreas que degradaron considerablemente sus recursos militares.
Los aliados decidieron entonces reajustar su táctica militar y sus mensajes diplomáticos: estos últimos días Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña dieron a entender que Gadafi podría permanecer en su país con la condición de que ceda todos los poderes.
Según la OTAN, la partida de los cazas noruegos no afectará el ritmo de las operaciones aéreas, que actualmente asciende a un centenar de salidas diarias, la mitad de ellas para suprimir objetivos.
El sábado la OTAN llevó a cabo un ataque aéreo contra tres antenas de la televisión para silenciar al régimen de Gadafi.
«Siempre dijimos que una solución política era necesaria para poner fin a la crisis, pero también dijimos que continuaríamos nuestra operación militar el tiempo que fuese necesario», explicó una portavoz de la OTAN, Carmen Romero.
Por su parte, Francia indicó el domingo a través de su ministro de Defensa, Gerard Longuet, la intervención francesa «se inscribe en el tiempo».
Longuet llamó además a los habitantes de Trípoli a sublevarse contra Gadafi.
Londres reforzó su contribución militar agregando cuatro cazas Tornado, para compensar el retiro de los aviones noruegos. Volarán junto a los que desplegaron Francia, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Italia y Estados Unidos.
Sin embargo, oficiales británicos advirtieron que sus fuerzas armadas, presentes en Libia y en Afganistán, corren el riesgo de alcanzar el límite de despliegue.
Más aún luego de que Italia anunció el retiro de su portaaviones Garibaldi y decidió la semana pasada reducir drásticamente sus misiones militares en el extranjero.
La impaciencia es cada vez mayor entre los países de la coalición de la OTAN. El oficial de mayor rango estadounidense estimó que la OTAN está actualmente «estancada» en Libia.
«A largo plazo, pienso que es una estrategia que funcionará y permitirá echar a Gadafi del poder», afirmó no obstante el almirante Michael Mullen.
Los rebeldes rechazan la idea de que Gadafi pueda quedarse en Libia, en un «oasis en el desierto».
«Es confuso», confió Alexis Crow, del centro de investigación londinense Chatham House. Los aliados, explica, nunca fueron claros sobre la suerte final del coronel y algunos países se mostraron reticentes en reclamar su partida.
La cohesión de la OTAN será puesta a prueba nuevamente en septiembre cuando termine el segundo mandato de 90 días de la que dispone.
Estados Unidos hizo circular la idea de un nuevo mandato de la OTAN, que esta vez no esté limitado en el tiempo, según fuentes cercanas a las discusiones.
Agencia AFP


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