22 de mayo 2013 - 00:00

Secretos de un guión emblemático

Secretos de un guión emblemático
*David Viñas - Fernando Ayala "El jefe" (Bs. As., Argentores- Biblos, 2013, 208 págs.).

Muchas son las leyendas que circulan en torno al origen de "El jefe", película emblemática del cine argentino, realizada en 1957, y punto de partida de una importante productora cinematográfica conducida por Fernando Ayala y Héctor Olivera. Se dice que la base fue "El jefe", un cuento inhallable de David Viñas, autor poco dado a la narrativa breve, que pertenecería al ignoto libro de relatos "Paso a los héroes y otros cuentos de la época absurda".

Todo lleva a pensar, teniendo en cuenta la alegoría que ofrece "El jefe", que "la época absurda" hace referencia al peronismo. David Viñas buscaba ser un "autor comprometido" en el sentido de las ideas impulsadas por Jean-Paul Sartre, y que en Buenos Aires tenía devotos como Oscar Masotta y Juan José Sebreli. Estos, junto a Leon Rozitchner, Noé Jitrik y Carlos Correas, participaba de la revista "Contorno", surgida de las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en 1953. Grupo que mezclaba existencialismo, liberalismo, marxismo, y el cuestionamiento al peronismo gobernante.

Suele sostenerse que el cuento "El jefe" se lo contó Viñas a Beatriz Guido, se ignora si para seducirla o para que se lo comentara a Leopoldo Torre Nilsson, ya con la idea de que se convirtiera en una película. La noble colección de Clásicos de Argentores, recupera aquel relato representativo de una época, trasvasado a la forma narrativa guión cinematográfico. Cuenta Olivera que, tras la instalación de la denominada Revolución Libertadora, Ayala (fallecido en 1997) pensaba que había que recobrar para el cine nacional "los auténticos temas argentinos que cimentaron su prestigio" y que sea un "testimonio de nuestra época, un testigo de nuestros problemas, de nuestros anhelos". Y, cuando leyó el cuento de Viñas, reciente treintañero "que hacía un viaje iniciático por Sudamérica", sintió que su postura ante el cine argentino podía concretarse. Según manifiesta Olivera, el relato contaba de un jefe que tenía un seguidor al que -opuesto lo que ocurre en un cuento de Borges- traicionaba. En el guión "el personaje sumiso se desplegó en un grupo", y la metáfora se volvió más clara. Según escribió el crítico, también fallecido, Domingo De Núbila, al enjuiciar "a los hombres providenciales, a través de un líder ansioso de poder y riqueza, sin escrúpulos, astuto de hacerse de secuaces y admiradores mediante halagos, sonrisas, soborno, extorsión y violencia, pero incapaz de mantenerse en su pedestal cuando se exige valor".

Las críticas destacaron, recuerda Olivera, "las analogías entre la traición del jefe a sus seguidores con la parida del general dejando inerme al pueblo que lo adoraba". Sostiene Olivera que "las grandes obras no envejecen", y ese es el caso de "El jefe", por eso, además, permiten nuevas formas de ver. Las obras de Shakespeare lo confirman todos los días. Para Tomás Eloy Martínez, "la obra quiere ir más allá de la mera proposición alegórica: intenta caracterizar el desquiciamiento y la desorientación del país, su tendencia a la pasividad, su debilidad moral e indolencia". Es una interpretación posible, entre muchas otras que el tiempo se ha dedicado a forjar.

Es valioso el rescate que realiza la Sociedad General de Autores de la Argentina al recuperar esta obra, se suma a las otras tres de su sexta edición de "clásicos": "He visto a Dios" de Francisco Defilippis Novoa, "Nini, Catita y Cándida" de Nini Marshall, "Matrimonios y algo más" de Hugo Moser. Libros que muestran a la dramaturgia, el guión de cine, radial y de TV, como parte constantemente revitalizada de la gran corriente literaria iniciada con el teatro griego.

M.S.

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