Durante cinco días, Irán, por un lado, y Estados Unidos, China, Rusia, Francia, el Reino Unido y Alemania, por el otro, tratarán de acercar posturas para empezar a redactar los términos de ese acuerdo.
El presidente de Irán, Hasán Rohaní, afirmó que considera factible cumplir ese calendario y aseguró que los desacuerdos que persisten se refieren a cuestiones mínimas. Según el dirigente de la República islámica, se llegó ya a un acuerdo por el que Irán seguirá enriqueciendo uranio y que prevé la retirada de sanciones al país en caso de pacto. Esa aseveración no fue confirmada por Occidente, donde prima la cautela cuando no la abierta desconfianza, como en el caso de Israel, que apuesta más a la dureza que a la diplomacia para evitar la emergencia de un Irán dotado de armas nucleares, algo que considera una "amenaza existencial".
Pero si a Irán se le debe permitir enriquecer uranio, y en ese caso cuánto y en qué grado de pureza, es uno de los nudos gordianos del proceso negociador que comenzó el pasado noviembre.
El posible doble uso del uranio enriquecido, civil para alimentar centrales nucleares y militar para fabricar bombas, hacen de este tema uno de los más conflictivos.
La construcción de un reactor de agua pesada, que produce plutonio, otro material de doble uso; el desarrollo iraní de misiles de largo alcance; o el régimen de inspecciones al que debería someterse Irán son otros de los temas a debate.
La reunión de Viena, la quinta desde que comenzó el proceso, viene precedida de un intenso trabajo preparatorio.
Representantes iraníes mantuvieron la semana pasada encuentros bilaterales con delegados de Estados Unidos, Alemania, Francia y Rusia. Sobre todo los primeros revistieron un carácter histórico e inusual.
Aunque poco trascendió de estos encuentros, su objetivo fue desbloquear unas negociaciones atascadas en acusaciones mutuas y en la insistencia de Teherán de que se relajen las sanciones económicas internacionales por su sospechado programa nuclear.
En esa agenda de encuentros previos se incluyó una reunión el viernes entre la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, que dirige la negociación en nombre de la comunidad internacional, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry.
"Estamos en seis o siete semanas críticas en las conversaciones con Irán, por eso es muy importante que nos sentemos, estudiemos la situación, preparemos notas mientras nuestros equipos trabajan y pensemos cómo vamos a movernos en las próximas semanas", declaró Kerry antes de su reunión con Ashton.
La alta representante de la UE mantendrá hoy en Viena un almuerzo de trabajo con el jefe de la delegación iraní, el canciller Mohamad Yavad Zarif, para resumir sus posturas y pactar el formato y la agenda de las reuniones de la semana, informó hoy la agencia iraní ISNA.
El anterior encuentro entre Irán y las grandes potencias, el pasado mayo en Viena, terminó sin avances ni resultados tangibles y sin que empezara a redactarse el borrador del acuerdo.
La hoja de ruta acordada el pasado noviembre fijó el 20 de julio como la fecha para cerrar el acuerdo, aunque también dejó abierta la posibilidad de que las negociaciones se prolongasen.
Occidente teme que Irán quiera hacerse, bajo el paraguas de un programa nuclear civil, con los conocimientos y los materiales necesarios para poder fabricar armas atómicas.
La República Islámica niega estas acusaciones y dice que sólo tiene intenciones pacíficas, como la generación de energía eléctrica y aplicaciones científicas para la lucha contra el cáncer.
El avance de los yihadistas en Irak, que preocupa directamente a Irán y a Estados Unidos por las alianzas con Bagdad, añade una incógnita más a esta compleja ecuación, ya que Washington y Teherán, sin relaciones oficiales desde hace 34 años, no excluyen cooperar para ayudar a Irak.
| Agencias EFE y AFP, |
y Ámbito Financiero


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