1 de abril 2011 - 00:00

Serio: denunció la Iglesia que dejó 40 muertos ataque aliado

Roma - Al menos 40 civiles murieron en los ataques aéreos de fuerzas occidentales en Trípoli, dijo ayer el principal representante del Vaticano en la capital libia.

«Los ataques aéreos son para proteger a los civiles, pero están matando a decenas de civiles», dijo el obispo Giovanni Innocenzo Martinelli, vicario apostólico de Trípoli, citando a testigos que describió como confiables.

«En el barrio de Tajoura alrededor de 40 civiles resultaron muertos y colapsó una casa con una familia adentro», añadió.

Martinelli precisó que los bombardeos habían derrumbado un edificio en el barrio de Buslim, pero no estaba claro cuánta gente había dentro.

La OTAN dijo que investiga la denuncia del obispo, pero que todavía no tenía confirmación sobre víctimas civiles en Trípoli. La posibilidad de que se produzcan «daños colaterales» inquieta a los países aliados, conscientes de que ello supondría un golpe de efecto contra la intervención internacional en Libia y que podría llevar a los países árabes que la apoyan a cambiar de opinión.

Martinelli había dicho más temprano a la agencia católica de noticias Fides que 40 civiles fallecieron en Buslim en medio de los ataques, pero luego corrigió y sostuvo que se había confundido de nombre y las víctimas fueron en Tajoura.

El obispo agregó que la información sobre las muertes venía de «personas que trabajan con nosotros, que tienen muchos contactos con los residentes, que están en el terreno y conocen muy bien la situación».

«Descarto que me estén dando la línea oficial sobre esto», dijo. «No lo he visto yo mismo, pero es gente que conozco muy bien», explicó.

Las autoridades libias han llevado a periodistas extranjeros a los lugares que fueron blanco de los ataques occidentales en Trípoli, pero las evidencias de víctimas civiles no han sido concluyentes, según aquéllos.

Las potencias occidentales dicen que no tienen pruebas confirmadas de muertes de civiles por los bombardeos, realizados bajo mandato de Naciones Unidas con el objetivo declarado de proteger a los civiles que han quedado atrapados en el conflicto entre las fuerzas fieles al dictador libio Muamar Gadafi y los rebeldes.

El teniente general canadiense Charles Bouchard, comandante de las operaciones de la OTAN en Libia, dijo a periodistas en Nápoles: «Estoy al tanto del reporte. Es un reporte de prensa y aprecio a la fuente del reporte, pero es importante señalar que tomo cada uno de esos asuntos seriamente».

«Somos muy cuidadosos al perseguir cualquiera de los posibles blancos que tenemos», dijo Bouchard. «Tenemos reglas muy estrictas de involucramiento que nos han dado y estamos operando dentro del mandato legal de Naciones Unidas», agregó.

Martinelli informó que los bombardeos occidentales también habían impactado en las inmediaciones de algunos hospitales como el de Mizdah, unos 145 kilómetros al sudoeste de la capital, donde monjas filipinas debieron ser evacuadas.

Fides, la agencia de noticias del brazo misionero del Vaticano, explicó que Martinelli lleva diez años en Libia y que tiene una muy buena red de contactos en el país.

Hay alrededor de 100.000 católicos viviendo en Libia, la mayoría extranjeros que trabajan como enfermeros en hospitales, dijo Fides.

«Las bombas nunca solucionan los problemas. Los objetivos militares están a menudo en medio de áreas civiles, e incluso cuando no lo están uno nunca sabe qué hay dentro», declaró el obispo, aludiendo a los depósitos de armamentos.

Martinelli comentó que las condiciones de vida en la capital libia son cada día más difíciles y que la comida escasea.

Agencias Reuters y DPA,

y Ámbito Financiero

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