26 de enero 2011 - 00:00

Sesgado anecdotario borgiano

Sesgado anecdotario borgiano
Resulta una mera artimaña que las 333 anécdotas reunidas en este libro sea el «anecdotario completo» de Borges. El mismo compilador afirma que «ningún escritor, en el mundo que habla y escribe en castellano, ha protagonizado o merecido tantas anécdotas como Jorge Luis Borges». Eso hace imposible ceñirlas a 333; siempre habrá alguna nueva. Más aún cuando el 14 de junio se cumplen 25 años de la muerte de Borges y es fácil vaticinar que aparecerán publicaciones de recuerdo y homenaje, entre las que no faltarán las anécdotas, como las que fueron, según Mario Paoletti, las que impulsaron la idea de «El otro Borges». Todo se dio, según confesión del compilador, durante una comida en un congreso de escritores en Murcia, cuando se comenzaron a contar anécdotas de Borges y Vargas Llosa dijo que alguien debería sistematizarlas en un libro.

Presuntuosamente el antólogo dice que reunió «por primera vez todas las anécdotas borgeanas que pasaron la prueba de autenticidad». Se advierte que buscó no reiterar los chistes, ironías y bromas más conocidas del autor de «El aleph», muchas reunidas por Roberto Alifano en «El humor de Borges». Paoletti se sirvió de las fuentes más diversas («amigos, escritores, ex novias, periodistas argentinos y extranjeros, conocidos casuales»), de las que no ofrece la mayor información. Buena parte parecen haber sido extraídas de la obra magna «Borges» que transformó a Adolfo Bioy Casares en una versión del James Boswell de Samuel Johnson, del Johann Peter Ekermann de Goethe.

Paoletti pareciera haber volcado en este libro su fichero de sucesos curiosos y divertidos protagonizados por Borges. Y las fichas se suceden sin orden alguno, caóticamente. No resulta casual que la primera se titule «farsante», y remita a la que le contó Borges a Osvaldo Ferrari, de cuando una persona le preguntó si había visto el aleph, dado que daba la calle y el número. Y cuando supo que no lo había visto «me despreció inmediatamente; se dio cuenta de que yo era un embustero, un mero literato».

Hay en mucho de lo anotado por Paoletti, junto a ocurrencias cargadas de ingenio, agudezas socarronas, salidas escatológicas, groserías jocosas, una mirada crítica que va de las frases de apoyo a dictadores a situaciones que dejan a Borges en el mas abismal ridículo. Acaso le jugara en contra a Paoletti, que ya había publicado un «Borges verbal» donde juntaba opiniones y ocurrencias de Borges, el ser el biógrafo de Mario Benedetti, «El aguafiestas», y coautor junto a Tata Cedrón del musical de homenaje a Roberto Arlt «Orejitas perfumadas». Cosas que le hubieran servido a Borges para agregar chistes sarcásticos a este libro. La pluma del antólogo Paoletti, «el escritor argentino más premiado en España», se nota en el acierto del título, dado que ofrece «el otro Borges», es decir «el de entrecasa», no el que importa, el gran estilista que renovó la lengua literaria española.

M.S.

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