- ámbito
- Edición Impresa
Shlomo Mintz: una mirada sombría sobre el presente
Shlomo Mintz: “La actual es una generación, no diría perdida, pero sí en shock en vista de los cambios políticos, globales y de ideología a nivel mundial, y eso, como docente, lo veo reflejado en el violín”.
La única presentación del violinista ruso tendrá lugar a las 20.30 en la Gran Sala de Ciudad Cultural Konex, en una triple función: como solista y director en el concierto N° 3 en sol mayor, como director en el concierto N° 5 en la mayor con Xavier Inchausti como solista, y como violista en la Sinfonía concertante para violín y viola junto a Inchausti. La orquesta será la Camerata Bariloche. Dialogamos con Mintz.
Periodista: ¿Cuándo y cómo surgieron en usted la inquietud por la viola y la dirección orquestal?
Shlomo Mintz: Cuando estaba en la escuela, a los 18 años, intentaba estudiar también otras partes de la orquesta, y en ese momento prácticamente al mismo tiempo empecé a tocar la viola y a dirigir. Hoy no toco tanto la viola como el violín, pero llevo adelante bastantes proyectos como violista, música de cámara pero también conciertos para viola.
P.: ¿Qué significado tienen para usted las obras que abordará?
S. M.: La idea general es el 260° aniversario del nacimiento de Mozart, y haremos algunas de sus obras ejemplares con Xavier Inchausti, que fue alumno mío.
P.: En tiempos de globalización, ¿sigue teniendo vigencia el concepto de "escuela violinística"?
S. M.: Es difícil hacer una reflexión precisa. Hay dos o tres hechos innegables. El concepto de escuela rusa, belga-francesa o americana ya no es tan rígido y se ha vuelto más individual. Pero depende de los resultados. El resultado no siempre es satisfactorio como en otros tiempos, pero es importante reflexionar y estar convencidos de que estamos todavía en un proceso.
P.: ¿Qué características tiene su labor docente?
S. M.: Intento dar consejos a los jóvenes más que estar con ellos observando y controlando si hicieron su trabajo o no. Pero es evidente que es una generación, no diría perdida, pero sí en shock en vista de los cambios políticos, globales y de ideología a nivel mundial, y cómo se ve reflejado eso en el violín. Pienso que es más prudente decir que estamos en tren de cambiar las cosas y que más adelante veremos los resultados. El cambio más importante es que la información es mucho más rápida sobre el trabajo de cada violinista, y eso genera un mercado informado, no hay mucho espacio para la fantasía o el sueño.
P.: Usted participa en muchos concursos internacionales como jurado. ¿Qué piensa de ellos?
S. M.: Plantean siempre un problema. Es el único modo, un poco primitivo, de relacionar al público con los talentos y de hacer emerger en un modo un poco competitivo a los buenos artistas. No es el modo que yo prefiero. Pero al mismo tiempo creo que se logran cosas buenas y justas, y habrá una chance de que los jóvenes músicos muestren su talento. Es así que Xavier ha podido mostrar su capacidad.
P.: Respecto de los instrumentos que toca, ¿tiene preferencias?
S. M.: Siempre, pero al mismo tiempo soy capaz de explotar las cualidades de cada violín. Hay violines que son mejores que otros, pero son cuestiones del gusto, del momento, de toque, hay muchos componentes que forman parte de una buena ejecución: no es sólo un gran violín sino también un gran momento del artista.
P.: Y también del repertorio...
S. M.: Sí, también. No se puede tener una idea cabal de un artista si no se lo escucha tocar una parte considerable del repertorio.
P.: Cuando le toca interpretar una obra muy conocida, ¿busca cada vez encontrar nuevos detalles?
S. M.: No hay nada nuevo bajo el sol. Pero al mismo tiempo hay evolución. Soy incapaz de hacer ejecuciones perfectas y exactas siempre, de manera que siempre habrá algo diferente. Hay que saber convivir con eso. Es también una forma de arte, que es parte del bagaje de la persona que recrea la música escrita hace mucho tiempo. Depende de muchas cosas, pero en especial de la energía del público.
P.: ¿Hay perspectivas de volver a realizar el Concurso Internacional del Violín de Buenos Aires?
S. M.: Siempre nos encontramos con la dificultad de llevar adelante este concurso de manera continua. En este momento intentamos conversar con varias personas, pero también me gustaría pedir a la comunidad que nos preste un oído sensible, porque lo que hacemos no es un acto de egoísmo sino una tarea muy importante para la Argentina y América del Sur.
Entrevista de Margarita Pollini


Dejá tu comentario