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Shock de realidad en Chile: cuotas asustan a familias endeudadas
Sebastián Piñera
Un reciente escándalo financiero que afectó a los almacenes La Polar -que reprogramó las deudas de sus clientes morosos sin consultarles- puso el foco sobre el alto nivel de endeudamiento de los hogares chilenos, que alcanzaba los u$s 62.500 millones en 2009, casi u$s 4.000 por habitante. Esta cifra representa un 39% del PBI chileno, cuando en 2000 representaba sólo un 22,6% según el Banco Central.
Estimulados por un crecimiento económico en torno al 5% y una baja en el valor de los productos importados y la inflación, los chilenos se volcaron al consumo en todos los segmentos.
Con sus 16 millones de habitantes, Chile lidera las compras de vestuario en América Latina y tiene el parque automotor más moderno de la región, con ventas esperadas anuales de más de 300.000 unidades.
El éxito obtenido llevó a exportar el modelo a Perú, Brasil, la Argentina y Colombia, donde los negocios chilenos inundan el comercio local, poniendo en práctica las mismas recetas para incentivar el consumo mediante promociones de «rebajas sobre rebajas» o «48 horas de locura».
«El bombardeo de publicidad ha logrado instaurar el concepto de que la felicidad se construye mediante la compra de productos», explicó el sociólogo Manuel Antonio Garretón.
«En este sistema, la acción de consumo le da sentido de vida y el uso de la tarjeta de crédito permite comprar sin sentir culpas», agregó.
El nuevo patrón de consumo -que comenzó a instaurarse en Chile en plena dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990)- representa un cambio frente a una sociedad de rasgos austeros.
«Chile es una sociedad que tenía una cultura de austeridad, con una clase media muy modesta que desde mediados de la década de los 80 está accediendo a bienes, por el abaratamiento de los productos importados y porque el país también está más rico», comentó, por su parte, el sociólogo Eugenio Tironi.
El consumo fue facilitado por el explosivo desarrollo de las tarjetas de crédito -introducidas en Chile en los 80 por el actual presidente, Sebastián Piñera-, que pasaron de 89.000 en 2001 a más de 20 millones en 2009, unas cuatro tarjetas por hogar.
Afectados
La masificación del crédito permitió el acceso a bienes a las familias, pero el endeudamiento afecta a ocho de cada 10 hogares chilenos, que gastan más de los ingresos que producen, según cifras oficiales.
«El endeudamiento se ha vuelvo casi inmanejable», afirmó Hernán Calderón, presidente de la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios (Conadecus). El abogado criticó especialmente la entrega indiscriminada de tarjetas. «Hay una entrega de créditos de forma irresponsable», denuncia.
En el centro de Santiago, las tarjetas se consiguen sólo presentando la cédula de identidad. Se entregan a estudiantes y amas de casa, sin necesidad de acreditar ingresos y con los intereses más altos del mercado (50% de interés corriente al año, según Conadecus).
En estos momentos, por ejemplo, una de las grandes cadenas ofrece un «crédito irresistible» por un millón de pesos (unos u$s 2.000), que, pagados en 36 cuotas, lleva a un pago total sobre el 30% del monto prestado.
La alarma sobre el sistema se encendió con el escándalo de La Polar. La tienda, con presencia en Colombia y 1,2 millón de tarjetas de créditos emitidas, reconoció a fines de mayo que reprogramó las deudas de sus clientes morosos, lo que aumentó su deuda, en algunos casos, en 30 veces el monto inicial. El caso afecta a unos 418.000 clientes.
El sistema le permitía a La Polar presentar las deudas morosas como «al día», optimizando sus estados financieros, para incrementar el valor de sus acciones, que, tras el escándalo, se desplomaron. La Justicia investiga hoy un eventual fraude en un escándalo que puso bajo la lupa a toda la industria del retail chilena.
Agencia AFP


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