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Show business
Stella McCartney
Madonna y Lady Gaga protagonizaron este fin de semana un comentadísimo numerito en el legendario programa de TV estadounidense «Saturday Night Live». Vestidas de cuero negro, portaligas y botas hasta la rodilla, aceptaron simular pelearse, mientras resolvían quien controla el circo pop. «¿Sabes qué?, estoy mucho más buena que tú», le dijo Lady Gaga a Madonna. «Y yo soy mucho más alta que tú», respondió Madonna, y prosiguió: «Además, qué clase de nombre es Lady Gaga? Suena a comida de bebés». «Pues es el nombre que está en el número 1 de la lista de Billboard», remató la primera, consolidada ya como la gran sensación comercial del año. El combate mediático de las dos artistas, pactado hasta la náusea, naufragó ante la ausencia de un guión más duro, menos obvio. En cualquier caso, y ante la posibilidad de que la gracia terminara en auténtica pelea, más que nada por desesperación, el presentador solicitó que se dieran un beso. A nadie se le escapó que se trataba de homenajear el ya mítico piquito entre Madonna y Britney Spears de hace un lustro.
- Madonna tenía razón
A propósito de Madonna, la cantante ganó ayer un juicio por daños y perjuicios a un periódico británico por violar su privacidad e infringir los derechos de autor al publicar unas fotos «robadas» de su boda con el cineasta Guy Ritchie. La cantante no acudió al Tribunal Supremo de Londres durante el juicio contra Associated Newspapers, editor del diario «Mail on Sunday». Su abogado, John Kelly, explicó al tribunal que la artista iba a donar el dinero, una cifra que no se ha dado a conocer, a su organización benéfica Raising Malawi. Kelly dijo que ella se había tomado muchas molestias para asegurarse de que la boda con el que ahora es su ex marido en diciembre del 2000 fuera completamente privada. Pero en el 2003 un diseñador de interiores, que trabajaba en su casa de Beverly Hills, hizo una copia clandestinamente de al menos 27 fotos de la boda y se las dio a Bonnie Robinson, quien en junio del 2008 se las ofreció al «Mail on Sunday». El diario recién las publicó después del divorcio de Madonna. El abogado de Associated Newspapers, Niri Shan, dijo que la empresa aceptaba que había estado mal y que ofrecía sus más sinceras disculpas a la cantante y su familia.
- Vegetariana hasta la obsesión
La diseñadora Stella McCartney decidió prohibir que en sus oficinas sus empleados coman atún u otros productos de mar para evitar que la prensa piense que ella come animales en secreto. La hija de Paul McCartney declaró a «The Guardian» que, a veces, puede oler el pescado cuando la gente lo come. «Entonces grito: ¡Bueno, chicos, basta de pescado!. Mi razón es que, si un periodista entra en nuestra oficina y apesta a pescado, es raro». La famosa modista admite haber heredado el amor por la naturaleza de sus padres. «La forma en la que mis padres me enseñaron a ver el mundo es, totalmente, la clave de como soy. Las creencias con las que me educaron -respetar a los animales y cuidar de la naturaleza, comprender que compartimos este planeta con otras criaturas- han tenido un gran impacto sobre mí».

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