13 de junio 2011 - 00:00

Si Siria explota, explota Medio Oriente

Roma - Si salta Siria, saltan todos los frágiles equilibrios en Medio Oriente: esta preocupación, susurrada durante años en las cancillerías internacionales, es hoy trágicamente actual, frente a la violencia y a la represión de parte de las fuerzas de seguridad en relación con la rebelión siria.

Damasco es históricamente el cruce, más o menos subterráneo, de numerosos y con frecuencia fallidos intentos de encontrar la cuadratura del círculo del complejo mosaico regional.

El joven presidente Bashar al Assad se movió con gran astucia: fue capaz de aparecer como moderado aún gobernando con mano de hierro a su país, realizó tímidos coloquios secretos con Israel gracias a la mediación de Turquía, y al mismo tiempo mantuvo un fuerte control de Líbano, también mediante Hizbulá.

Convenció a los estadounidenses de coloquios bilaterales después de años de congelamiento, pero teniendo siempre abierta y viva la alianza con Teherán.

La minoría de los alauitas (cercana al chiismo), que controla un país de mayoría sunita hace de Siria, por otra parte, el aliado natural de Irán, en un área donde Teherán se asoma aprovechando la incertidumbre y el estancamiento de una «primavera árabe» cada vez más dividida.

La comunidad internacional se encuentra en dificultad y es obviamente conciente del rol estratégico de Damasco para desplazar la vara de lado de la paz o del lado de la guerra.

Globalmente parece poco determinante, a veces demasiado tímida, la acción internacional en relación con Siria, sobre todo si se observan las iniciativas tomadas con la Libia de Muamar el Kadafi, aún considerando las grandes diferencias entre las dos situaciones.

Las noticias que llegan de Siria se vuelven más dramáticas pues la ficha siria se inserta en el marco de una rebelión árabe cada vez más indescifrable: en Libia la acción militar de la OTAN se muestra cada vez más insuficiente mientras la política tiene dificultad para encontrar una salida eficaz; en Egipto la rebelión de los jóvenes está administrada por militares y al final podría favorecer en las urnas a la Hermandad Musulmana.

En Bahrein (país donde está la quinta flota estadounidense y, además, ubicado peligrosamente cerca de Arabia Saudita) la situación fue normalizada por los ejércitos extranjeros del Consejo de Cooperación del Golfo.

En Yemen, la rebelión por la democracia se convirtió en una lucha tribal por el poder.

En este marco, Israel se siente cada vez más aislado y amenazado, sobre todo después de la reapertura del paso de Rafah, entre Gaza y Egipto. Y luego de un período de frágil estabilidad, de la frontera norte de Israel llegan noticias de nuevas tensiones: el atentado a los militares italianos de UNIFIL, la imprevisible confrontación (con choques y muertos) en el día de la Naksa en el confín entre Israel y Siria, y ahora la oleada de refugiados que de Siria pasa a Turquía, un país que mira a Oriente y trata de forjarse un rol nuevo de gran potencia regional.

Agencia ANSA

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