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Sigue su recuperación
Gustavo Bou es saludado por Marcos Acuña. Ambos jugadores plasmaron en la red el triunfo de un Racing que viene en levantada, al marcar dos tantos cada uno ante Belgrano, en Córdoba.
La primera etapa tuvo demasiadas aristas para comentar, aunque no puede soslayarse el nivel de violencia demostrado por algunos jugadores, quienes en muchos casos se excedieron en la utilización de la pierna fuerte y hablaron más de lo que jugaron. El gol de Pereyra, lejos de amilanar al visitante, le hizo redoblar la apuesta en cuanto a su audaz estrategia original.
El empate rápidamente alcanzado por Bou aquietó la ansiedad de su equipo que, al conseguir el desnivel por intermedio de Acuña, promediando la etapa, no hizo más que reflejar en la red la superioridad cualitativa de sus jugadores.
El buen trabajo de Acuña en la visita, el trajinar incesante de Videla y las pinceladas de talento de Milito resultaron ser demasiado para un Belgrano que careció de un armador eficiente (Zelarayán pasó inadvertido) al dejar demasiado aislados a Pereyra y a Furch.
El complemento no hizo más que confirmar la impotencia del local ante un Racing suficiente que haciendo circular la pelota con inteligencia se aprovechó del hombre que le sobraba
El visitante siempre dio la sensación de manejar los tiempos del partido ante un adversario que agotó todos los recursos tácticos desde su banco de suplentes, pero que a pesar de ello no pudo torcer el esquivo desarrollo descripto. Fue Bou el que se encargó de liquidar prácticamente el partido al definir magistralmente ante Olave y sobre el final Acuña le dio cifras definitivas a una goleada que le sube la autoestima a un equipo que en una semana cambió totalmente su imagen, para bien.


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