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Símbolo: lanzan desde un museo la campaña antártica de verano
No había más para mostrar que glorias históricas pues todos los asistentes a la ceremonia están al filo del infarto por la demora en el arribo del buque polar ruso Vassili Golovnin. La nave rentada por el ministerio para realizar el abastecimiento y relevos de todas las bases antárticas comunicó que tomará el puerto de Buenos Aires recién el 25 de diciembre (en Navidad), tres días más tarde de lo previsto en la planificación.
El acto estuvo encabezado por el comandante operacional de las Fuerzas Armadas, general de división Daniel Camponovo, acompañado por el subsecretario de Asuntos Técnicos Militares del Ministerio de Defensa, José Luis Sersale. No concurrieron ni el jefe del Estado Mayor Conjunto (responsable operativo de la campaña) ni los jefes de las Fuerzas Armadas. Asistieron invitados el director nacional del Antártico, Mariano Mémoli, y su alter ego de la Cancillería, Ariel Mansi, director de Asuntos Antárticos.
La fecha de arribo del Golovnin puso en jaque (¿mate?) el plan de carga de graneles y combustible destinados al sostén logístico de las bases.
¿Conocerá la Comisión Interministerial de Coordinación Logística Antártica integrada por Cancillería y Defensa que la Administración General de Puertos (AGP) cerrará la dársena «E» el 28 de diciembre para la operatoria exclusiva de los cruceros turísticos? En esa plaza portuaria se acumuló toda la carga a la espera de la llegada del Golovnin que, si cumple el arribo estimado, sólo contaría con dos días para embarcarla antes de la clausura impuesta por la AGP. Misión casi imposible, la Navidad resta una jornada de trabajo y el volumen a cargar requiere de al menos cuatro días de trabajo. La tarea más sensible es la estiba de los miles de tambores de combustible cuya manipulación debe ajustarse a estrictas normas de seguridad.
Los científicos y los materiales para la reapertura de los campamentos y bases temporarios del país aún esperan el acuerdo con la Cancillería de Chile para el despliegue a los destinos antárticos. Esa avanzada previa al reabastecimiento general de las bases permanentes se lleva a cabo desde la base chilena Frei que asigna turnos para la entrada de los Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina (ventanas de acceso). La ruta habitual de los aviones de transporte parte de Río Gallegos, luego Ushuaia para depositar el pasaje científico antártico en la base trasandina Frei y, desde allí, a la base Vicecomodoro Marambio.
Soberanía
Las coordinaciones bilaterales se obstaculizaron porque para el trámite de la gestión de ventanas de acceso a Frei la diplomacia trasandina envió formularios en los que se debía reconocer la soberanía chilena del territorio helado, pretensión que vulnera el Tratado del Antártico.
El secretario de Relaciones Exteriores, Victorio Tacceti, y el secretario de Asuntos Internacionales de Defensa, Alfredo Forti, son responsables de coordinar los medios aéreos con el alistamiento de recursos humanos y científicos y darlos a conocer a los trasandinos. La primera nota oficial girada por Forti a Tacceti por este asunto data del mes de agosto pasado, el secretario de Relaciones Exteriores recién la respondió en noviembre, tan sólo un mes antes de la primera ventana de acceso (diciembre). Chile tiene que adecuar el cronograma de sus propios vuelos a la Antártida, los de terceros países más los de cooperación con la Argentina en un teatro de operaciones cuya climatología es tan cambiante que no permite flexibilidad de horarios. La primera ventana de acceso para los Hércules de la Fuerza Aérea se programó para mediados de diciembre y aún no se ejecutó, restan: una en enero, otra en febrero y una cuarta en marzo. Hay otro problema larvado: los C-130 Hércules también están comprometidos al servicio del Rally Dakar-Argentina 2009, y si la programación de las ventanas a Frei se altera podrían superponerse las dos misiones, y una de las dos quedaría sin efecto.


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