4 de diciembre 2009 - 00:00

Simpático homenaje a un clásico del terror

Al estilo de los films animados producidos por Tim Burton, «Igor» juega con la maldad de personajes clásicos del terror y los convierte en criaturas aptas para todo público.
Al estilo de los films animados producidos por Tim Burton, «Igor» juega con la maldad de personajes clásicos del terror y los convierte en criaturas aptas para todo público.
«Igor, el bueno de la película» (Igor, EE.UU., 2008, dobl. al español). Dir.: Anthony Leondis. Film de animación.

Entre los personajes clásicos del cine de terror, está el asistente jorobado del científico loco, generalmente llamado Igor. Esta película de animación le hace un homenaje a los Igors, tan maltratados siempre, y aquí, en realidad, también. O al menos en un principio, cuando la película describe cómo funcionan las clases sociales en el reino de Malaria. Está el rey, los cintíficos locos que compiten por ver quién inventa el engendro más malvado, y, finalmente, los pobres Igors, jorobados ayudantes, sin otra función práctica que bajar una palanca en el momento apropiado, acto siempre precedido de un grito de su jefe.

Pero el Igor que protagoniza este film tiene pretenciones de inventor, y cuando su torpe jefe es liquidado por una explosión, encuentra la oportunidad de dar rienda suelta a sus ambiciones, apuntando más alto que los otros genios locos al intentar crear vida. Igor crea una mujer, Eva, que debería ser malvada, pero que cuando se le mezcla su lavado de cerebro con el programa del Actors Studio de James Lipton sólo desea actuar en una representación del musical «Annie».

Al estilo de los films animados producidos por Tim Burton, «Igor» juega con la maldad de personajes clásicos del género fantástico y los convierte en criaturas simpáticas, aptas para todo público. La idea es mejor que cómo se desarrolla a lo largo del guión, que cae en algunas intrigas palaciegas un poco confusas. Lo mejor es el colorido de la animación, y las voces de actores como John Cusack y Steve Buscemi, aunque obviamente desaparecen en la versión doblada al castellano.

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