9 de marzo 2010 - 00:00

Sin cadena por culpa de Hulk

Para dar ese mensaje por el Día de la Mujer tan fútil como equívoco, Cristina de Kirchner había pensado echar mano por tercera vez en una semana a la cadena nacional. Sin embargo, desistió de hacerlo, no por haber entendido que se trata de un recurso que las democracias del mundo sólo usan para casos de extrema necesidad y urgencia sino por algo mucho más banal: a esa hora jugaban San Lorenzo y Chacarita, y no quiso interrumpir la transmisión del fútbol por el canal oficial.

«Pensábamos hablar por cadena nacional, pero me advirtieron que había partido de fútbol. Y la verdad que esta presidenta (sic) está dispuesta a enfrentarse con las hordas de opositores más salvajes pero nunca con un hincha de fútbol», explicó. «Tengo un hincha de fútbol en la casa y son personajes normales hasta el momento en que empieza el partido y se transforman en el increíble Hulk», completó en obvia relación a su esposo.

Además, la Presidente debió haber consultado el Diccionario de la Real Academia Española (o cualquier otro) antes de denostar el término «doméstico». Ayer resolvió dar de baja del idioma oficial la denominación «personal doméstico» y reemplazarla por la de «personal de casas particulares».

Se trata, ni más ni menos, que de un caso de pura y simple sinonimia: sucede que «doméstico» -según la RAE- quiere decir exactamente eso, «perteneciente o relativo al hogar». Además, su etimología no podría ser más clara: la palabra proviene del latín «domus», que quiere decir «casa».

La Presidente agregó que «en el siglo XXI seguir hablando de personal doméstico es una afrenta a la condición humana, sea hombre o mujer». Con el mismo criterio, entonces, tampoco podría decirse «personal de casas particulares».

La mandataria aseguró que el término «doméstico hace mención a los animales», y es verdad: los romanos designaban así a las bestias que cohabitaban con ellos, ya sea como mascotas, de carga o para consumo, para diferenciarlos de las salvajes.

Por lo tanto, ni «doméstico» es animal ni «personal de casas particulares» lava la afrenta que implica -según la peculiar visión presidencial- hacer los quehaceres hogareños para una familia que no es la propia, a cambio de un salario.

Anunció después que enviará una ley al Congreso para derogar un decreto de 1955 que creaba el régimen para esa rama laboral sin dar detalles sobre cómo será el nuevo «Estatuto para el personal de casas». Sólo adelantó que «deben tener los derechos que corresponden a un trabajador de los que hoy carecen».

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