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Sin los 2/3, kirchnerismo fuerza voto a Carlés el 8-A en Senado
• APURAN DEFINICIONES: 31 DE MARZO HABRÁ AUDIENCIA Y DESPUÉS DICTAMEN EN LA COMISIÓN DE ACUERDOS
Roberto Carlés, Carlos Zannini y Ricardo Lorenzetti
La situación de Pichetto requiere de habilidad de equilibrista. Por una lado, si Carlés tuviera los 2/3 esto se atribuiría a sus encuentros vaticanos y al lobby posterior, pero si las voluntades fueran escasas -como sucede- el jefe de la bancada oficialista sería señalado cono protagonista en la foto de la derrota. La solicitud de Zannini viene a alivianar este último cuadro, justo en la semana en la cual el enviado papal Marcelo Sánchez Sorondo predicó ante empresarios e intelectuales de corte izquierdista, todos cercanos a la constelación kirchnerista.
El oficialismo está preparado para girar el pliego de Carlés al Senado, que éste sea rechazado y luego contraatacar con el discurso de que en su intento por cumplir con la institucionalidad la oposición colocó trabas (a pesar de su discurso en tiempos de campaña) y por eso no se logró cubrir la quinta vacante de la Corte. Ése sería el final programado para un aventura cuyo costó será entero para Carlés, especialmente cuando le toque enfrentar a los senadores de la oposición, deseosos por reflotar las impugnaciones de su nominación, consultarle por su CV y, más aún, por sus funciones como contratado del Senado mientras trabajaba en la comisión que redactó el proyecto de Código Penal (integrada por opositores como Federico Pinedo o Ricardo Gil Lavedra) que ha cautivado al jefe de la cristiandad.
Hasta el momento de la caída definitiva, el Gobierno aspira a amalgamar fuerzas en el Senado, sentar posiciones en tiempos de campaña y animar reyertas con la oposición. El retorno de una praxis política efectiva, que el oficialismo ha perdido bajo los estruendos del caso Nisman, escándalo que no da signos de agotarse sino que parece mutar en forma constante, ahora atraviesa su etapa más amarilla, promete mejorar en los próximos días, cuando se conozcan novedades rutilantes en los tribunales de Comodoro Py.
Hasta el 8 de abril, en Balcarce 50 se trazarán grandes líneas de estrategia para definir si el oficialismo ofrece un nuevo candidato o juega a fondo y amplía el máximo tribunal, percepción ya instalada en el cuarto piso de la calle Talcahuano.
En el primer escenario, como es de esperar, sobran candidatos que quieren jugar fichas para el premio mayor de la Corte sin importar demasiado que se trate de un trámite con casi nulas chances. La más reciente en autopromoverse sería Ana María Figueroa, titular de la Casación Penal federal y que todo indica que su voto terminará incidiendo en el destino de la validez del memorando firmado con Irán. Figueroa fue funcionaria del kirchnerismo, pero también directiva del gremio de jueces más distanciado del Gobierno y oradora central en la última conferencia de magistrados organizada por Ricardo Lorenzetti. Su intento de acercamiento al Gobierno viene ahora a completar la trayectoria de 360 grados que la camarista espera la deposite en la cumbre del poder de Estado que integra.
El segundo escenario -la ampliación a siete ministros- implicaría un avance frontal porque además, para instalarlo, el Gobierno sólo requiere de mayoría simple. Este proyecto está en carpeta desde noviembre del año pasado y viene a ser como un reaseguro que el oficialismo se ha reservado a largo plazo con el entendimiento de que ampliar la Corte le permitirá negociar nombres antes de diciembre y también después si el peronismo retiene una bancada de buena cantidad, como todo indica que ocurrirá en el Senado, y sus votos fueran necesarios para que el próximo presidente complete el máximo tribunal.

