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Síntoma: pesar del ganador, entusiasmo en el que perdió
«Mi principal miedo es el de la explosión social», dijo un destacado asesor del que probablemente sea el próximo primer ministro, el líder de Nueva Democracia, Andonis Samarás.
«Si no hay cambio político, vamos a tener una explosión social incluso aunque venga Jesucristo a gobernar este país», agregó.
Si se suman los votos de los partidos contrarios al rescate, como los del neonazi Amanecer Dorado o el marxista-leninista KKE, a los de Syriza, el voto de, por lo menos, un 52% de los griegos fue contrario a los términos del rescate internacional.
Los seguidores de Nueva Democracia se mostraban decepcionados en la nueva sede de su partido a medida que los sondeos a boca de urna mostraban lo poco que los separaba de Syriza, pero luego se animaron cuando los resultados oficiales fueron algo mejores.
«¿Qué es lo que tenemos que celebrar?», dijo un miembro del círculo cercano a Samarás. «Nuestro país está en una profunda crisis», agregó.
Las calles del centro de Atenas están llenas de protestas, algunos hospitales carecen de medicamentos vitales, miles de negocios han cerrado, los vagabundos y la gente que duerme en la calle se multiplican y los suicidios van en alza.
«El rol de una oposición fuerte y responsable es intervenir de una manera poderosa, y le aseguro al señor Samarás que eso es lo que haremos», anticipó el líder de Syriza, Alexis Tsipras.
Según los términos del rescate internacional, el nuevo Gobierno debe despedir hasta 150.000 empleados públicos, recortar 11.000 millones de euros este mes en gastos, desprenderse de varias compañías estatales, mejorar la recaudación de impuestos y abrir profesiones hasta ahora cerradas a la competencia.
El apoyo al Pasok, que solía dominar la vida política del país, se derrumbó a apenas el 12,3% el domingo, dando a los dos partidos a favor del rescate apenas un 42% de los votos y no un mandato fuerte a favor de la austeridad.
Una coalición Pasok-Nueva Democracia tiene garantizada la mayoría parlamentaria gracias a la ley electoral griega, que da al ganador 50 escaños más. Pero ése no será argumento suficiente en las calles.
Se espera que la economía griega se reduzca un 5% este año, tras contraerse un 7% el año pasado, y el desempleo ronda el 23%. Muchos economistas creen que las duras medidas de austeridad empeorarán las cosas en el corto plazo.
El líder del Pasok, Evangelos Venizelos, había dicho con anterioridad que se sumaría formalmente a una coalición si Syriza también lo hacía, algo que políticamente es imposible, dada la oposición frontal del bloque de izquierda a las medidas de austeridad.
Varios analistas griegos señalaron que el carismático Tsipras, de 37 años, reconoció rápidamente la derrota en una llamada a Samarás, aparentemente aliviado de librarse de la presión para formar un Gobierno y hacer compromisos.
«Continuaremos la lucha», dijo Tsipras a sus seguidores en una plaza abierta frente a la universidad de Atenas. «El próximo Gobierno, después de éste, será uno de izquierda», agregó.
«Lucharemos para acabar con estas políticas», coreaba la juventud mientras en los altavoces se escuchaban canciones de la resistencia comunista griega durante la Segunda Guerra Mundial.
Filipos Nikolópulos, profesor de sociología en la Universidad de Creta y adherente a Syriza, dijo que los seguidores de Tsipras estaban jubilosos porque habían ganado nuevas fuerzas y autoridad con el aumento del número de votos el domingo.
«Queremos Europa, queremos cooperar», dijo. «No queremos ser subyugados por la señora (Angela) Merkel».
Statis Stavrópulos, famoso dibujante que ha retratado a los dirigentes alemanes que abogan por la austeridad en Grecia como nazis, dijo que el nuevo Gobierno conservador tendría al pueblo griego contra él desde el principio.
«Nuestro sueño de una Unión Europea era muy diferente», dijo. «Era una unión de países y pueblos, no una unión para servir a los bancos y no un cuarto Reich alemán», agregó.
Empleando el término de un líder regional del Reich de Hitler, Stavrópulos añadió: «Nuestro país está bajo ocupación».
Agencia Reuters


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