30 de marzo 2011 - 00:00

Siria: Asad renueva su gabinete y promete apertura para frenar la protesta

El régimen sirio organizó ayer multitudinarias manifestaciones de apoyo en Damasco y otras ciudades para contrarrestar el creciente activismo opositor.
El régimen sirio organizó ayer multitudinarias manifestaciones de apoyo en Damasco y otras ciudades para contrarrestar el creciente activismo opositor.
Damasco - El gabinete sirio presidido por Mohamed Nayi Otri presentó ayer su renuncia en medio de una creciente ola de protestas que estalló hace 13 días y cuya represión ya dejó alrededor de 130 muertos.

Otri se mantendrá como primer ministro hasta la formación de un nuevo gabinete, según informó la agencia oficial SANA al anunciar que la renuncia presentada por aquél había sido aceptada por el presidente, Bashar al Asad.

El jefe de Gobierno saliente formó su gabinete con un perfil tecnocrático el 18 de septiembre de 2003, cuando fue designado en reemplazo de Mohamed Mustafa Miro. La última remodelación del gabinete de Otri había sido completada en abril de 2009.

Fuentes oficiales dijeron que en los próximos días, posiblemente hoy, se anunciará quién será el nuevo jefe de Gobierno.

La renuncia del Gobierno se conoció mientras crece la expectativa ante el discurso que Al Asad pronunciará hoy en el Parlamento, descripto como «un importante mensaje dirigido a todos los sirios» por fuentes oficiales.

La crisis del Gobierno se produce después de varios días de protestas en distintos puntos del país en las que fueron muertas unas 130 personas, según cálculos de activistas de la oposición, aunque, según el Gobierno, las víctimas son una treintena.

Los grupos opositores acusan a las fuerzas de seguridad de ser responsables de esta represión, pero el Gobierno sostiene que los disturbios fueron causados por «bandas armadas» y radicales islámicos.

Al Asad está en el poder desde el 17 de julio de 2000, una semana después del fallecimiento de su padre, Hafez al Asad.

Centenares de miles de personas participaron ayer en multitudinarias manifestaciones en las principales ciudades del país en apoyo al presidente, en un intento del régimen por ganar apoyo popular ante la oleada de protestas de la oposición.

Según las imágenes de la televisión estatal, los participantes en esas muestras de apoyo al régimen llevaban pancartas como «Urgente: la conspiración fracasó» o «Hicimos caer la conspiración y las divisiones sectarias».

En las concentraciones de ayer, un gran número de manifestantes portaba banderas sirias y retratos de Al Asad, mientras gritaban eslóganes a favor del presidente.

El régimen asegura que es blanco de un complot inspirado desde el extranjero para castigar a Siria por su apoyo a grupos opuestos a EE.UU., en una clara referencia al grupo chiita libanés Hizbulá, al palestino Hamás y a las buenas relaciones con Irán.

Las concentraciones de ayer en apoyo al régimen se llevaron a cabo en la capital, Damasco, y también en otras ciudades como Alepo, Hama o Hasake.

Las manifestaciones de la oposición, sin embargo, se desarrollaron en Damasco, en la ciudad portuaria de Latakia y en la localidad sureña de Deraa, cerca de la frontera con Jordania.

Las fuerzas de seguridad volvieron a abrir fuego ayer contra la multitud en Deraa, pero los manifestantes se reagruparon, pese al fuerte despliegue militar, dijeron testigos.

Los grupos de la oposición piden reformas democráticas y la derogación de la ley de emergencia, vigente desde que el partido Baaz llegó al poder, en 1963.

El Gobierno de Damasco se comprometió a derogar la ley de emergencia, pero no dio aún una fecha para concretarlo.

Siria se había mantenido hasta ahora al margen de la ola de revueltas en la región, entre otras razones porque el gran aparato policial acalló los últimos años cualquier señal de protesta.

Un cambio de régimen en Siria tendría consecuencias estratégicas cruciales, ya que privaría a Irán de su mayor aliado, y a Hizbulá y Hamás, grupos ampliamente considerados terroristas, perderían apoyo financiero y protección política. Siria es un enconado enemigo de Israel, país al que reclama la devolución de los Altos del Golán, capturados en la Guerra de 1967 (ver nota aparte).

«Depende del Gobierno sirio, de sus líderes, empezando por el presidente Bashar al Asad, probar que pueden responder a las necesidades de su propia población», afirmó ayer la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, en una rueda de prensa al término de la conferencia internacional sobre el futuro de Libia celebrada en Londres.

Pese a la violenta represión desatada por el régimen, Clinton ha desestimado la posibilidad de que Occidente realice ataques militares para proteger a la población, como sí realiza en Libia. El ministro italiano de Economía y Finanzas, Giulio Tremonti, señaló, por su parte, que la comunidad internacional tiene menos disposición a intervenir en Siria «porque allí no hay petróleo».

Agencias EFE, Reuters, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero

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