2 de febrero 2011 - 00:00

Siria y Palestina ya temen que la ola las alcance

Jerusalén - Sin que la pieza dominante del rompecabezas de Medio Oriente haya decantado todavía por la estabilidad del Gobierno de Hosni Mubarak o por un cambio histórico en Egipto, el resto de la región empieza a mostrar signos de contagio: Jordania vio ayer caer al Gobierno de Samir Rifai, mientras Mahmud Abás se aventuró a anunciar la convocatoria de elecciones palestinas municipales y Siria se prepara para sus primeras protestas callejeras este fin de semana.

La dimisión del jefe de Gobierno jordano tomó por sorpresa ayer a los países vecinos, hasta ahora concentrados en la evolución de las revueltas en Egipto. El de Rifai fue el primer Gobierno de Medio Oriente en abandonar voluntariamente el poder después de tres semanas de revueltas populares que obligaron al monarca Abdalá II, de Jordania, a pedir al ex primer ministro Maaruf Bajit la formación de un nuevo gabinete (ver aparte).

Mientras el poder jordano se descomponía, sus vecinos palestinos hacían también ayer un anuncio igualmente inesperado: el primer ministro Salam Fayad convocará a elecciones municipales en Cisjodania y en Gaza el martes próximo. Un movimiento que el Gobierno palestino ha negado tenga algo que ver con un contagio de las revueltas en Egipto, pero que el pueblo lleva esperando casi dos años. Según fuentes oficiales la decisión ha llegado en el «momento oportuno».

El temor del Gobierno de Abás a una victoria de su rival político Hamás, que en 2006 se hizo con el 50% de los votos y con el poder en la Franja de Gaza, había frenado hasta ahora la celebración de nuevas elecciones, oficialmente convocadas en 2009 a nivel municipal y en enero de 2010 al Parlamento.

«Nos encontramos en un momento de 50-50, en el que la región tiene tantas posibilidades de mantener su estabilidad como de sucumbir a la oleada de protestas y a cambios que podrían llegar a adoptar el tono más radical», afirmó el profesor de Historia Islámica de la Universidad Hebrea, Raphael Israeli. Israeli adelantó por teléfono que Siria podría ser «la siguiente gran ficha en verse afectada por el efecto dominó» de Egipto, y lo cierto es que la oposición ha convocado ya a protestas callejeras para este fin de semana.

El propio presidente sirio, Bachar al Assad, que heredó el poder de su padre Hafez al Asad en 2000, afirmó el lunes en una entrevista a The Wall Street Journal que las protestas en Egipto, Túnez y Yemen son el preludio de una nueva era en Medio Oriente.

El pueblo árabe empieza a exigir a sus gobernantes que cumplan con las expectativas políticas y económicas, dijo Asad, mientras el profesor Israeli señaló que no se trata de una crisis económica: «La falta de democracia... ¡esa es la crisis!», aseguró.

El resto del rompecabezas de Medio Oriente «no le quita el ojo» a la evolución de los acontecimientos y, mientras Líbano trata de resolver su crisis interna con la formación del nuevo gabinete de Gobierno bajo la batuta de Najib Mikati y es apoyado por el grupo chiita radical Hizbulá, Israel se prepara para el peor de los escenarios.

Israel y el Gobierno palestino de Abás están unidos ante el temor de que la caída de Mubarak en Egipto traiga un Gobierno apoyado por el partido islamista de La Hermandad Musulmana, lo que dejaría a Israel y a Cisjordania rodeados de fuerzas islamistas radicales apoyadas por Siria e Irán tanto al norte como al sur de sus fronteras.


«Este sería un gran paso en la Historia de la región, en la que las relaciones volverían a la hostilidad: el tratado de paz de Egipto con Israel de 1979 desaparecería y con él también el papel de El Cairo como doble mediador entre israelíes y palestinos y entre Fatah y Hamás. Empezaría una nueva etapa de alianzas entre Hamás, el Gobierno islamista egipcio y Hizbulá en el Líbano, un escenario sería sin duda motivo de enfrentamientos en todo Medio Oriente», aventuró Raphael Israeli.

Agencia DPA

Dejá tu comentario