La conferencia de paz de Ginebra II tuvo lugar en un ambiente de tensión y de desacuerdo entre el régimen y la oposición y, en paralelo, entre Estados Unidos y Rusia, que dejó poco lugar para el optimismo, de cara a las negociaciones previstas para mañana.
"Nuestro objetivo era enviar un mensaje a las dos delegaciones sirias y al pueblo sirio: el mundo quiere que el conflicto se termine con urgencia", declaró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en la conferencia de prensa que cerró el encuentro. "Ya basta. Llegó la hora de negociar", agregó.
Durante sus intervenciones, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el canciller ruso, Serguéi Lavrov, también mostraron sus divergencias respecto de la formación de un Gobierno de transición en el país árabe.
"Bashar al Asad no formará parte del Gobierno de transición. Es imposible, inimaginable que este hombre que llevó a cabo semejante violencia contra su pueblo pueda conservar la legitimidad para gobernar", declaró Kerry. Por el contrario, su par ruso criticó "los intentos de interpretar este documento (el de Ginebra I, logrado a mediados de 2012, que hablaba de un Gobierno de transición inclusivo) de una forma o de otra".
El canciller sirio, Walid Mualem, calificó a los representantes de la oposición sentados frente a él de "traidores".
"Pretenden representar al pueblo sirio", declaró Mualem. "Si quieren hablar en nombre de los sirios, no deberían ser traidores al pueblo sirio, agentes a sueldo de los enemigos del pueblo sirio", añadió.
"Señor Kerry, nadie en el mundo tiene derecho a otorgar o retirar la legitimidad de un presidente, una Constitución o una ley excepto los propios sirios", declaró también Mualem en respuesta a las declaraciones de Kerry.
Mualem fue interrumpido durante su larga defensa de la política del régimen de Al Asad por Ban, que objetó que el jefe de la diplomacia siria había superado el tiempo de palabra asignado. "Después de tres años de sufrimiento, tengo derecho", replicó éste, y terminó hablando más de veinte minutos en lugar de los diez previstos.
Por su parte, el jefe de la delegación de la oposición siria, Ahmad Jabra, instó a Al Asad a que entregue el poder a un Gobierno de transición.
Su discurso fue retransmitido por la televisión siria, pero sin citar su nombre y mostrando, junto a las imágenes de su intervención, otras de muertos y destrucción con el título: "Crímenes terroristas en Siria". Durante la alocución de los cancilleres de Turquía y de Arabia Saudita -principales partidarios a la oposición-, la televisión siria procedió de la misma manera.
Resumiendo el estado de ánimo de muchos participantes en la conferencia, el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, consideró que no hay que esperar un "milagro".
La reunión de Montreux procuró preparar el encuentro de mañana en Ginebra de las dos delegaciones sirias -que se reúnen por primera vez desde el inicio del conflicto- con la mediación del emisario especial de Naciones Unidas y de la Liga Árabe, Lakhdar Brahimi.
| Agencias AFP, DPA y EFE |

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