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Sólo se vivió una tregua en mercados del mundo
Quizá la prueba más elocuente de esta situación sea el profundo empeoramiento de la situación en España, una de las principales economías de Europa, a pesar del absoluto control político de un nuevo Gobierno totalmente identificado con la estrategia económica de Alemania y Francia, los países que hoy dictan la política económica en la eurozona.
Descontrol
No sólo continúan la recesión y el desempleo apuntando al 23%, sino también la situación financiera parece irse de control, pese a los dramáticos ajustes implementados.
La Bolsa arrancaba la semana un 30% por debajo de los niveles de un año atrás, casi el 10% menos que a comienzos de año y la tasa de riesgo de la deuda pública volvió a los niveles de noviembre, de 400 puntos básicos, confirmando que para dar solución a los problemas del financiamiento no basta con un Gobierno conservador.
Por eso España vuelve a figurar en primer lugar, junto con Grecia, Portugal, Irlanda e Italia, entre los países expuestos a cesación de pagos que requerirán a corto plazo ayuda financiera, condicionada a nuevos y exigentes ajustes cada día más inviables políticamente.
No fueron exagerados los diagnósticos sobre los peligros que se vivieron en los últimos meses, ni se pueden subestimar los peligros que se avecinan, aun cuando la marcha de los acontecimientos llevaron a muchos a olvidar las endebles bases sobre las que se sostiene hoy la economía global.
Desconfianza
La gigantesca suba del oro que llegó a fines de agosto pasado al récord de los u$s 1.900 la onza, con un alza del 50% en sólo un semestre, habla de la profunda desconfianza en el orden monetario y financiero en el que hoy se apoya el mundo. Desde entonces, las profundas oscilaciones del precio del metal precioso lo transforman en un gigantesco interrogante -contracara de la incertidumbre que despierta el sistema financiero global-, capaz de entrar en cualquier momento en una nueva escalada alcista.
La profunda caída de las Bolsas del orden del 15% al arrancar el segundo semestre de 2011 -mucho antes de que se alcanzaran valores cercanos a los que prevalecían antes de la crisis de 2008- recién quedó superada en los comienzos de este año, reflejando los temores de recrudecimiento de la recesión que prevalecen en los mercados.
La estrategia utilizada para contener el avance de la crisis global tiene, pese a lo políticamente compleja que resulta su implementación y a las dificultades técnicas que plantea, es sencilla en lo conceptual. Se trata de limitar el esfuerzo a evitar el estallido de la crisis financiera no sólo porque ésta puede hacerse incontrolable, sino porque pondría en evidencia desequilibrios entre deudores y acreedores en todos los ámbitos que son absolutamente imposibles de superar sin un replanteo total de las reglas de juego de la economía mundial.
En general, la mayor parte de los economistas sabe que habrá estallidos en el horizonte de forma inexorable. Pero es obvio que quien acierte con precisión las fechas podrá hacer muy buenas diferencias en el ínterin. Para los pueblos y para las naciones comprometidas, ese juego de apuestas resulta irrelevante.


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