23 de abril 2012 - 00:00

Soriano: “Debo hacer creer que están viendo una mujer”

Pepe Soriano: «Acá no se trata de disfrazarse sino de mostrar sentimientos para que la gente se emocione. Yo tengo la edad del personaje».
Pepe Soriano: «Acá no se trata de disfrazarse sino de mostrar sentimientos para que la gente se emocione. Yo tengo la edad del personaje».
Pepe Soriano da vida desde el viernes último a una viuda de 82 años en la comedia de Santiago Carlos Oves «Conversaciones con mamá», en el Multiteatro, con dirección de Santiago Doria y el coprotagónico de Luis Brandoni en el papel de hijo. Es una historia sentimental que llegó al cine en 2004 con China Zorrilla y Eduardo Blanco y luego fue adaptada para la escena por el español Jordi Galcerán (el mismo de «El método Gronholm»). Esta versión estuvo a cargo de Fernando Castets. Dialogamos con Soriano:

Periodista: ¿Cómo describiría a su personaje?

Pepe Soriano: Margarita es una mujer muy coqueta y de espíritu joven que vive en un PH y, además, tiene novio. El hijo es dueño del departamento donde ella vive, pero un día se queda sin ingresos. Entonces le anuncia a su madre que debe vender la propiedad y le pide que vaya a vivir con él y el resto de su familia (incluida la suegra). Pero ella se resiste y va dando sus razones. Sus comentarios son muy graciosos, y sus sentimientos muy conmovedores, porque además esta señora está sufriendo los primeros síntomas de Alzheimer. ¿De qué habla con su hijo? De todo: de la muerte, la soledad, lass relaciones con los hijos, del trabajo, la falta de trabajo, de lo que es la vida cotidiana en Buenos Aires.

P.: ¿Por qué lo inquieta tanto este nuevo desafío?

P.S.: Para mí es una gran responsabilidad ingresar en este universo femenino y tengo la obligación de que, en pocos segundos, al público se le borre mi imagen y crea ver en el escenario a una anciana que se mueve y habla como tal, pero con mi voz. Acá no se trata de disfrazarse sino de mostrar sentimientos para que la gente se emocione. Yo tengo la edad del personaje. Soy viejo como ella, con la diferencia de que nunca dejé de trabajar, siempre tengo nuevos proyectos y me mantengo activo. Al igual que Margarita tengo hijos muy grandes y sé lo que siente por ellos aun cuando ya son adultos. Fue una buena idea de producción, creo yo. Que Pepe haga de señora, ya que hizo de todo: de General Franco, de Lisandro de la Torre.

P.: Más una galería de viejitos inolvidables: Don Berto, «La Nona» de Tito Cossa, el anciano cascarrabias de «Visitando al Señor Green». ¿Suele investigar mucho para cada personaje?

P.S.: Siempre. Cuando hice de doble de Franco («Espérame en el cielo») hablé con mucha gente que lo había conocido, leí un montón de libros y durante una semana vi cerca de 500 noticieros franquistas. Llegué a conocer a Franco hasta el mínimo detalle. Yo decía que los jueves se daba la «carmela», porque durante la semana tenía el pelo bastante canoso y los jueves, que era el día en que todos los embajadores presentaban sus credenciales, Franco aparecía con el pelo bien oscurito, oscurito. Fue un trabajo muy intenso y además tuve que usar lentes de contacto para oscurecer mis ojos y raparme el pelo todos los días.

P.: Ahora vuelve a trabajar con Brandoni.

P.S.: Nos une una amistad de muchos años. La última vez que trabajamos juntos fue para Teatro x la Identidad. Los dos tenemos un interés por la comunidad bastante manifiesto que a veces acredita y otras desacredita. Como presidente de SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes) tengo mucho contacto con gente del gobierno. Por eso no estoy haciendo televisión para que no digan que se lo debo a la Presidente.

P.: ¿Tanto lo compromete su gestión?

P.S.: La gente descalifica mucho y acusa a cualquiera de oficialista. Yo no tengo militancia, voy a los hechos, y éstos me dicen que a nosotros los actores, autores y músicos nunca nos han dado tanta bolilla como ahora. SAGAI existe desde hace seis años y tiene una función similar a la de Argentores y SADAIC. De acuerdo a la ley de propiedad intelectual que puso en vigencia Néstor Kirchner, los intérpretes tienen derecho a cobrar una retribución por la emisión pública de sus interpretaciones. Nosotros somos el ente recaudador y tratamos con canales de televisión, operadores de cable, salas de cine, hoteles, etcétera. Luego cada actor recibe lo que le corresponde por su trabajo. Además están las sucesiones. Por ejemplo, las hijas de Luis Sandrini y la hija de Angel Magaña cobran cada vez que se transmite públicamente algún trabajo de sus padres. A mí se me pone la piel de gallina cuando pienso en los actores de mi edad que no pueden trabajar y estaban totalmente desamparados. Como no somos un banco ni perseguimos fines de lucro -además todos los que estamos trabajamos ad honorem- el excedente de lo recaudado lo aplicamos a subsidios que cubran las necesidades básicas de los actores en precariedad económica. Hicimos un convenio con la Obra Social de Actores (OSA) para cubrir el pago de diversos geriátricos, tratamientos médicos complejos y medicamentos especiales. Y en nuestra entidad todos los actores son recibidos como primeras estrellas. No tienen que pagar nada, sólo inscribirse.

P.: ¿Esas tareas sociales no estaban a cargo de La Casa del Teatro?

P.S.: No. La casa del teatro no las podía ni las puede cumplir. Si no me equivoco, todavía pierde unos 65 mil pesos por mes, porque no tiene socios y siempre dependió del aporte gubernamental. Si no ¿de dónde van a sacar los fondos?

Entrevista de Patricia Espinosa

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