17 de abril 2014 - 00:19

Sube tensión por Ucrania: la OTAN despliega más fuerzas en la zona

Grupos paramilitares prorrusos bloquearon a una columna de soldados ucranianos que habían sido desplegados en la ciudad de Kramatorsk para retomar el control del Gobierno.
Grupos paramilitares prorrusos bloquearon a una columna de soldados ucranianos que habían sido desplegados en la ciudad de Kramatorsk para retomar el control del Gobierno.
Bruselas, Kiev y Moscú - La OTAN anunció ayer que aumentará su presencia militar en el este de Europa como respuesta a la crisis en Ucrania, mientras al menos 300 soldados ucranianos desertaron y se sumaron a las fuerzas separatistas del este del país las cuales, además, se hicieron con al menos seis vehículos blindados.

El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Anders Fogh Rasmussen, explicó que se enviarán más aviones, barcos y soldados a varios de sus países miembros del Este para subrayar la garantía de seguridad que representa la OTAN frente a cualquier apentencia de Rusia.

"Comenzaremos a implementar estas medidas inmediatamente. De ser necesario, en las próximas semanas y meses seguirán otras medidas", añadió. Rasmussen destacó que se toman esas medidas porque "son necesarias para garantizar la defensa colectiva y la disuasión", pero que pese a ello se espera que en las conversaciones de hoy en Ginebra las partes "allanen el camino para una solución pacífica y política a la crisis". "Tendremos más aviones en el aire, más barcos en el agua y estaremos en un estado mayor de alerta en tierra", aseguró. Sin embargo, no dio detalles sobre el número de soldados que serán eviados a los países del Este. "La OTAN protegerá a todos sus aliados y defenderá de toda amenaza a nuestra seguridad fundamenta", indicó.

La medida se aprobó a pedido de los países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) y de Polonia y Rumania. Estos países aseguran sentirse amenazados por Rusia, después de que Moscú anexara la península ucraniana de Crimea. Occidente también acusó a Rusia de aplicar presión militar en Ucrania y de instigar las nuevas protestas en el este de ese país.

Lo que Occidente teme es que Rusia acuda en ayuda de los rebeldes del este de Ucrania, ya sea a través del traspaso de armamento a milicias locales surgidas de la fractura de las fuerzas de seguridad o directamente sobre la base de una incursión militar a gran escala. Eso sería el preludio de una guerra peligrosa y de posibles complicaciones económicas graves para la Unión Europea, que depende en un 30% del gas ruso.

El primer ministro interino de Ucrania, Arseni Yatseniuk, volvió a lanzar duras acusaciones contra Rusia. "Además de petróleo y gas, Rusia también exporta terror a Ucrania", denunció Yatseniuk, que exigió a Moscú que rechace las actividades de los separatistas, que calificó de "actos terroristas".

El Gobierno ucraniano lanzó el martes una operación militar, la que califica de "antiterrorista" para hacer frente a los separatistas prorrorusos en el este del país, que ocuparon edificios públicos y buscan la independencia y anexión a Rusia, a pesar de las advertencias de Moscú de que esto socavaría las conversaciones de Ginebra.

Los rebeldes pro Moscú frenaron ayer el avance militar de Kiev en Kramatorsk cuando una multitud bloqueó el avance de 15 tanques de la 25a brigada de paracaidistas que se dirigían al aeropuerto militar de la ciudad, recuperado el martes por el ejército ucraniano en combates que dejaron entre 4 y 20 muertos, según distintas fuentes. Seis de los vehículos fueron sustraídos y llegaron a la vecina localidad de Sláviansk con banderas rusas, pero no está claro si la tripulación se pasó a las filas de los rebeldes.

Luego de horas y horas de negociaciones, el resto de la comitiva desmontó las armas y las entregó a los prorrusos, retirándose del lugar. Una escena similar se vivió también en Sláviansk donde, según la agencia Interfax, 300 soldados se rindieron entre los aplausos de la población. El ministro de Defensa, Mijail Koval, descartó además que se vaya a declarar el estado de emergencia en las regiones del este del país.

Mientras tanto, en Donetsk hombres enmascarados tomaron sin violencia el concejo municipal luego de que la Policía se retirara del lugar y reclaman un referendo para definir el estatus de la región.

Los prorrusos siguen manteniendo sus posiciones, fuertemente armados, en muchas partes de la región de Donetsk
mientras que la situación está relativamente en calma en Kramatorsk. Según los servicios secretos ucranianos, los rebeldes dieron orden a sus efectivos de "disparar a matar". En algunas ciudades se formaron milicias civiles que anunciaron que apoyarán al Gobierno ucraniano frente a los separatistas.

Moscú rechazó tener algo que ver con los disturbios que se viven en el país vecino. En una conversación telefónica con la canciller alemana Angela Merkel, el presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió de que la escalada del conflicto dejó al país al borde de la guerra civil. Lo mismo dijo el canciller ruso, Serguéi Lavrov, quien insistió en la importancia de que en Ucrania se lleve a cabo una reforma constitucional que dé amplias facultades de autogobierno a las regiones de mayoría rusoparlante.
Agencias DPA, AFP, EFE, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

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