El viernes, desde la hora cero, los subtes porteños podrían quedar inactivos por un conflicto que tiene como matriz la disputa por la democracia sindical que se reavivó a partir del fallo de la Corte que dinamitó el monopolio gremial que ostenta la CGT.
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El origen de la tensión -que podría derivar en lo que anuncian como un «paro histórico»- es la elección de los delegados de subtes convocada por Unión Tranviaria Automotor (UTA) para el viernes próximo, que resisten un grupo de dirigentes autoconvocados, por considerarla irregular.
Desde el gremio, rechazan la acusación y consideran una «extorsión» la amenaza de paro. «La convocatoria es normal y regular, respetando todas las disposiciones estatutarias y el viernes va se harán las elecciones», anticipó ayer Mario Calegari, dirigente de UTA.
El clima hostil entre la cúpula de ese sindicato y los autoconvocados, en su mayoría alineados con partidos de izquierda, llegó hasta el ministerio de Trabajo. Desde el viernes pasado, en el despacho de Carlos Tomada, espera análisis un pedido para suspender la votación. Ayer, en tanto, el cuerpo de delegados suspendió sobre la hora una conferencia de prensa donde enumerarían lo que, a su entender, constituyen una serie de «irregularidades» en la convocatoria. Dijeron que fue ante la amenaza de un ataque de afiliados de UTA.
La ronda se pasó para hoy, a las 17, en el Congreso.
«Nos enteramos de que iba a venir un grupo violento que se estaba reuniendo en la sede del sindicato», dijo Matías Cisneros, uno de los delegados de subtes, que se opone a la conducción de Roberto Fernández, el secretario General de la UTA.
Aunque de larga data, el enfrentamiento entre los autoconvocados y la UTA recrudeció en medio del debate sobre democracia sindical que reinstaló el fallo de la Corte Suprema al autorizar que se elijan delegados sin que pertenezcan a un sindicato en particular.
La amenaza de paro, sin embargo, parece tener un objetivo preciso: que Trabajo intervenga, como hizo en agosto último, para suspender las elecciones en las que se tienen que votar a los delegados cuyos mandatos terminaron el 19 de setiembre pasado.
Según los autoconvocados, UTA modificó las normas de la convocatoria transgrediendo disposiciones establecidas por, entre otras, la Ley de Asociaciones Sindicales. Entre los cuestionamientos, advierten que el gremio redujo de 50 a 40 la cantidad de delegados a elegir, que dividió la representatividad por ramas y no por sectores -como ocurre hasta ahora- y, entre otros puntos, prohibió la participación de delegados de nacionalidad extranjera.
«Con eso, vuelven a reinstalar la Ley de Residencia de los años 20», se quejaron, ayer, los dirigentes enfrentados con UTA. Cuestionan, además, que se «manosearon» los padrones.
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