25 de abril 2016 - 00:00

Supercero

D’Alessandro y Lodeiro corren en busca de la pelota, un resumen de lo que fue el partido. Boca y River corrieron más de lo que jugaron, en un aburrido superclásico en la Bombonera.
D’Alessandro y Lodeiro corren en busca de la pelota, un resumen de lo que fue el partido. Boca y River corrieron más de lo que jugaron, en un aburrido superclásico en la Bombonera.
Abocados exclusivamente a la Copa Libertadores y muy lejos de la pelea por conquistar este Torneo de Transición, el superclásico suscitaba interés desde el abundante cotillón que suele acompañarlo y desde lo que pudieran ofrecer en el campo de juego. Y en ese aspecto, ambos quedaron en deuda: el 0-0 en la Bombonera retrató la realidad que ambos transitan en el certamen doméstico.

Boca y River no pudieron salir de la pelea ni de la fricción y quedaron a mano, aunque con un atenuante para el conjunto xeneize: sufrió la expulsión de Pablo Pérez a los 10 minutos del primer tiempo por una patada sin pelota al colombiano Eder Álvarez Balanta, tras una infracción del defensor a Agustín Orion. Pese a jugar con un hombre menos la mayor parte del encuentro, Boca acomodó sus líneas y prácticamente jugó de igual a igual ante un River que se paró en campo rival, pero le costó profundizar.

Desde el inicio quedó claro que el partido se iba a jugar con uñas y dientes, y en apenas un minuto de juego el árbitro Diego Herrera sacó la primera tarjeta amarilla, para Milton Casco, por un pisotón a un rival. El conjunto de Núñez sólo dominó territorialmente, aunque le costó generar peligro. El local fue inteligente y generó cierto peligro con réplicas. Pero sólo fueron insinuaciones.

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