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Superó Rajoy test en Galicia, pero lo desvela el País Vasco
Alberto Núñez Feijóo, líder popular en Galicia, y Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español. Ambos superaron con holgura la prueba de la elección regional de ayer. Sin embargo, el ascenso nacionalista en el País Vasco replica el desafío de Cataluña por la secesión.
La victoria del PP en Galicia, con Alberto Núñez Feijóo, que revalida su mandato al frente del Gobierno regional, supone un gran espaldarazo para Rajoy, ya que estas elecciones eran consideradas un test sobre sus medidas de austeridad frente a la crisis. El PP amplió su mayoría absoluta en la región natal de Rajoy con 41 escaños (38 en 2009), mientras que el Partido Socialista bajó a 18 diputados frente a los 25 que tenía, según los resultados oficiales.
En el País Vasco, el Parlamento estará dominado por los nacionalistas del PNV (Partido Nacionalista Vasco), que logró 27 escaños, y los independentistas de EH Bildu, que irrumpieron con fuerza con 21 diputados, con lo que ambas fuerzas suman 48 de los 75 escaños de la Cámara regional.
Estas elecciones son las primeras que se celebran en el País Vasco después de que la organización terrorista ETA anunciara el 20 de octubre de 2011 el cese definitivo de su actividad armada. Los presos de la banda terrorista pidieron en vísperas de estas elecciones el voto para EH Bildu, que se presentó a los comicios regionales por primera vez aglutinando a fuerzas partidarias de la independencia del País Vasco.
La ajustada victoria del PNV, con Íñigo Urkullu al frente, lo obligará a buscar pactos con otras fuerzas, ya que quedó lejos de la mayoría absoluta, establecida en 38 escaños. Tras proclamar su victoria, Urkullu anunció que desde hoy trabajará para formar alianzas. Si se acerca a EH Bildu, la agenda separatista podría imponerse como en Cataluña (ver aparte).
Se hundieron, en tanto, los socialistas de Patxi López (PSOE), que en 2009 había logrado el triunfo gracias a un acuerdo con el PP. De 25 diputados pasaron a 16.
Las de Galicia eran las elecciones clave para Rajoy, con su popularidad hundida en las encuestas por sus políticas, con protestas en las calles contra esos recortes y con la segunda huelga general contra su Gobierno a la vuelta de la esquina, el 14 de noviembre. Feijóo anticipó los comicios por miedo a una sangría de votos si se celebraban en marzo, cuando lo marcaba el calendario, por el rescate de España (del que ya nadie duda) y por los presupuestos gallegos para 2013, que serán los más austeros en la historia de la comunidad.
La jugada salió bien y allí Rajoy, Feijóo y el PP consiguieron romper el maleficio de la crisis económica, que en la Unión Europea (UE) se ha llevado por delante en las urnas a todos los partidos que intentaron combatirla desde el poder.
Rajoy no se cansa de repetir que sus recortes y reformas, por muy dolorosos que sean, son necesarios para rebajar el abultado déficit fiscal como le exige Bruselas y para salir de la crisis, y así ha justificado también el incumplimiento de promesas electorales.
Con el resultado en Galicia puede decirse a sí mismo que ese mensaje caló en los votantes del PP. El proyecto económico de Rajoy se ve consolidado con la victoria gallega.
Ésta, además, permite a Rajoy mantener el Gobierno en 11 de las 17 comunidades autónomas españolas, la mayor cota de poder en la historia del PP, que también dispone de una cómoda mayoría absoluta en el Parlamento español.
Rajoy tiene aún por delante tres años en La Moncloa. Y desde allí no sólo tiene que seguir enfrentándose a la crisis. El separatismo constituye un nuevo reto.
Agencias DPA, EFE y ANSA, y Ámbito Financiero

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