"Estamos cansados de las limitaciones", explicó una joven, en alusión a que, desde hace días, es casi imposible retirar grivna, la moneda ucraniana. Además, las tarjetas de crédito internacionales tampoco funcionan.
Por ese motivo, la filial del banco ruso en Sebastopol se encuentra literalmente asediada: ahí los empleados ayudan a los clientes a abrir una cuenta nueva.
Pocos minutos después, los rostros de quienes expresaban preocupación se vuelven sonrientes en los cajeros que también marcan límites de extracción, aunque de más de 300 euros.
| Agencia ANSA |

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