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Tango más tradicional de lo que parece

No es un grupo de tango electrónico, aunque un tanguero conservador, en una audición prejuiciosa y apurada, lo incluiría en ese lugar. Si, al revés, dijéramos que la formación instrumental es de bandoneón, guitarras, bajo y percusión, casi concluiríamos que se trata de sonidos tradicionales. El nombre del grupo sugiere un toque de violencia que, en verdad, está dado por la dureza de las marcaciones rítmicas y por cierto acercamiento a un lenguaje rockero elaborado, mucho más que por lo formal, lo melódico o lo armónico. Los temas que suenan en el disco -por un grupo que tiene ya tres álbumes anteriores- son básicamente propios e instrumentales, aunque hay tres clásicos («Fuga y misterio», «Quejas de bandoneón» y «A Don Agustín Bardi») y una pieza con letra («El viejo se nos fue») que suma a Federico Torres como cantor invitado. El arte de tapa, finalmente, también está mucho más cerca de la estética del rock progresivo de los 70 que de un convencional CD de tangos.
Por esos lugares circula este trabajo de Violentango, constituido por Adrián Ruggiero (bandoneón, guitarra), Juan Manuel López (guitarra), Andrés Ortega (guitarra), Santiago Córdoba (percusión) y Ricardo Jusid (bajo). Vale la pena perder el miedo a lo distinto y acercarse a gente que apunta, de verdad, a sostener la tradición rioplatense, no desde un conservadurismo que sólo congela en el pasado, sino desde un atrevimiento que, con aciertos y errores, apunta al futuro.
R.S.


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