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Tango y folklore en bello show de cámara
Lejos del estilo para turistas, la sobriedad, la autenticidad y el profesionalismo distinguen al espectáculo «El color de mi baile» de la pareja Nicole Nau-Luis Pereyra y el músico Horacio Banegas.
El santiagueño Luis Pereyra se formó entre el folklore y el tango; integró diferentes parejas y compañías, y fue parte del recordado «Tango Argentino». La alemana Nicole Nau vino a estas tierras por el tango cuando era mucho menos accesible aprenderla; recorrió maestros, se hizo profesional y pasó por muchos escenarios. Ambos se unieron para un proyecto y terminaron siendo pareja de baile y de vida y eligieron convertirse en sus propios productores.
Por eso, cada año, Pereyra y Nau viajan a Europa, generalmente con Alemania como centro, para presentar un nuevo espectáculo. Ahora, mientras siguen siendo los responsables del show tanguero del Café de los Angelitos, se preparan para iniciar una nueva gira, que visitará durante 20 días ocho ciudades alemanas, además de Amsterdam, entre el 25 de septiembre y el 16 de octubre. Pero, antes, lo presentarán en Buenos Aires, con unas pocas funciones.
«El color de mi baile» es un show en el que conviven -como se está haciendo cada vez más habitual en ellos- el tango y el folklore, aunque muy lejos del estilo «para turistas» en el que muchas veces se cae. Aquí, en formato de cámara, prácticamente sin escenografía y con el muy bien utilizado recurso de los varios cambios de ropa de la bailarina, van sucediendo milongas, gatos, chacareras, zambas, tangos y malambos, como una suerte de prolija muestra de nuestras danzas tradicionales. Pereyra aparece como la figura saliente en su virtuoso despliegue con el zapateo. Nicole es el toque femenino, la responsable de lo visual. Y para este nuevo espectáculo de la pareja se sumó el cantautor santiagueño Horacio Banegas, que tiene sus momentos de concierto, con una serie de temas propios y a veces también de respaldo sonoro para los bailarines.
La sencillez, la autenticidad, la sobriedad, el repertorio, la belleza del vestuario, el enorme profesionalismo, están entre las virtudes de este «Color de mi baile» al que podría criticársele la extensión, sobre todo de la segunda parte más dedicada a lo folklórico.

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