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Terremoto local: el BCRA vendió u$s 230 millones

La estrategia de los gobiernos y los bancos centrales hasta ahora fue ganar tiempo y el tiempo parece haberse acabado. La lentitud del Banco Central Europeo para tomar decisiones y la del Congreso de los Estados Unidos, acabó con la paciencia de los inversores que mantenían en sus carteras activos de guerra como si fueran material inflamable. Decidieron salir de lo que sea riesgo y se refugiaron en el oro que subió a su máximo histórico de u$s 1.717,80 (+3,33%) hasta que el panorama aclare.
Los que quieren asumir riesgos miran los precios de liquidación de las acciones para volver a entrar y para salir con la misma celeridad que cuando se pone un pie en el agua fría. En estas ocasiones es posible duplicar en un día la apuesta como también perder casi todo.
En la Argentina los que mejor se defendieron de la debacle que llevó al Dow Jones de Estados Unidos a caer un 5,5% y al Merval de la Bolsa local, el 10,7%, fueron los bonos de la deuda en dólares. Los de mediano plazo perdieron hasta un 1,5% y el Boden 2012 que vence el 3 de febrero próximo, subió el 0,14%.
Lo demás fue arrasado por el miedo. El principal bono del canje de la deuda, bajó un 6,02% y ya tiene un precio de liquidación. Los cupones en dólares, que hasta hace unos días eran recomendados como activo para conservar por todas las consultoras, perdieron el 9,56% de su precio en unas horas. El resto de los títulos indexados por el CER soportó bajas generalizadas de hasta un 4,31%.
El Banco Central esta vez tuvo que trabajar para contener la suba del dólar. Decidido a que la divisa no aumente en un año electoral, vendió nada menos que u$s 230 millones en el mercado de contado. A la mesa de dinero le compraron todo lo que ofreció. La recompensa a tanto desprendimiento que dejó las reservas en 50.264 millones, fue que el dólar cerrara a $ 4,156 en el Forex-MAE, la principal plaza mayorista. La estrategia fue acompañada por fuertes ventas de dólares a fin de mes.
Y como sucede cuando el mercado está bien alimentado de divisas, el dólar paralelo bajó. El «blue» cedió 2 centavos a $ 4,30 porque del mercado mayorista al marginal hay un solo paso. Los dólares que le sacan al Banco Central a $ 4,156, se revenden a $ 4,30. En casas de cambio se mantuvo a $ 4,185.
La Bolsa se pareció a una zona asolada por un sismo. A las malas noticias del exterior se sumaron los pésimos balances de las empresas de energía que hicieron que los papeles de Edenor y Transener tengan bajas de hasta un 12%. El balance de Edesur mostró pérdidas de $ 95,4 millones en los primeros seis meses del año contra $ 1,3 millón del mismo período de 2010. Edesur, por su parte tuvo una baja de $ 99,4 millones. La combinación de consumo récord de energía con tarifas congeladas fue letal para estas empresas.
El índice Merval perdió un 10,7% y los negocios llegaron a los $ 100 millones porque todos eran vendedores. Los papeles vinculados al petróleo y los de los bancos también estuvieron muy afectados. Petrobras Argentina cayó el 14,90%. Casi todas las bajas fueron de dos dígitos.
Para hoy el paisaje es un desierto. Habrá cazadores de oportunidades y se esperan anuncios y acciones de los bancos centrales. La recesión aparece a la vista. Los precios de los granos bajaron y el del petróleo también. Sólo quedaron en pie como opciones de inversión el oro y los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
No es una crisis nueva, es la misma de 2008. En aquella oportunidad la curaron con anestésicos, el efecto se pasó y ahora hay que ir por dosis más fuertes.

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