«El año que viene a la misma hora», uno de los grandes éxitos de los '70 de Robert Mulligan, representó en la Argentina del Proceso uno de los casos más ridículos de la censura que imperaba en aquella época bajo las tijeras del tristemente célebre Miguel Paulino Tato. La comedia en cuestión relataba una relación adúltera, en la que un hombre casado (Alan Alda) entablaba accidentalmente un vínculo con una mujer también casada (Ellen Burstyn) y, pese a jurarse que nunca más volverían a verse, se encontraban una vez por año, siempre diciendo que ésa sería la última vez. En la Argentina, Tato les tomó la palabra y cortó la película antes: los amantes regresaban a sus casas y nunca más se reencontraban, al revés de lo que ocurría en el auténtico final en el que por supuesto continuaba esa relación, y que los argentinos sólo podían ver en su integridad en el exterior.
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