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Tímido deshielo entre Rusia y Ucrania
La "papa caliente" de Europa está ahora en manos de Poroshenko, oficialmente consagrado presidente de Ucrania, luego que la Comisión Electoral Central anunció su victoria en el primer turno con el 54% de los votos, sin ninguna necesidad de un balotaje.
No obstante, en la zona de Donetsk y Lugansk no se pudo votar porque los milicianos separatistas armados impidieron la apertura de las mesas electorales. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) definió las elecciones del domingo "ampliamente en consonancia con las normas democráticas. El resultado ofrece al nuevo presidente la legitimidad para estabilizar inmediatamente un diálogo con todas las ciudades de la región del Este", que reclaman una mayor descentralización política y administrativa, y que votaron por la secesión en un reciente plebiscito.
Por su parte, el pragmático nuevo presidente, conocido como "El Rey del Chocolate", se manifestó dispuesto a dialogar con Moscú. Mientras tanto, el Gobierno prooccidental de Kiev sigue acusando al Gobierno ruso de apoyar y armar a los separatistas, contra quienes parece decidido a utilizar la mano de hierro, ya que anunció que proseguirán las operaciones militares en las regiones de Donetsk y Lugansk contra "los terroristas". "Terroristas" es también la definición que el nuevo líder ucraniano utiliza para definir a los rebeldes prorrusos del este del país, a quienes acusa de buscar crear "una nueva Somalia".
También desde Rusia arribó una tímida, pero significativa señal de apertura, ya que el canciller ruso, Sergéi Lavrov, confirmó lo que había dicho en días pasados su "jefe" Vladímir Putin y es que Moscú "respetará la elección del pueblo ucraniano". Pero Lavrov evitó cuidadosamente llamar "presidente" al millonario "Rey del Chocolate" prooccidental. El canciller admitió que las autoridades rusas "están dispuestas" al diálogo con Poroshenko para "encontrar soluciones a los problemas que existen actualmente entre Rusia y Ucrania".
El secretario de Estado John Kerry, a su vez, anunció que Estados Unidos apoyará a Poroshenko en sus esfuerzos por construir una "Ucrania unida".
Pero la búsqueda de un compromiso entre Kiev y los separatistas del este de Ucrania aún parece lejana: Denis Pushilin, el líder de la autorrepública de Donetsk, anunció que está dispuesto a dialogar con Porshenko, "pero sólo con la participación de mediadores". Pushilin exigió como condiciones previas para sentarse a dialogar el intercambio de "rehenes" y la retirada de las tropas ucranianas.
Mientras tanto, durante la noche los milicianos separatistas irrumpieron en el aeropuerto de Donetsk y tomaron el control. La respuesta no se hizo esperar y ayer las tropas arribadas desde Kiev lanzaron una contraataque apoyadas por el fuego de tres helicópteros y de dos aviones de combate. Los enfrentamientos prosiguen sin cesar en otras partes del este de Ucrania y al menos dos milicianos prorrusos fueron muertos ayer cerca de Sloviansk, el bastión separatista donde fue asesinado hace dos días el fotógrafo italiano Andrea Rocchelli.
En Kiev, el alcalde electo y el exboxeador Vitali Klitschko -el "Dr. Puño de Hierro", que es también el principal aliado político de Poroshenko - pidió que la ciudad retorne "poco a poco a una vida normal". Klitschko anunció que las barricadas de la Plaza Maidan "cumplieron su misión y deben ser desmanteladas".
Agencias ANSA, Reuters y DPA


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