23 de marzo 2015 - 00:00

Tironeo en el massismo y la cifra más temida: 25%

Darío Giustozzi, Francisco de Narváez, Felipe Solá y Raúl Othacehé
Darío Giustozzi, Francisco de Narváez, Felipe Solá y Raúl Othacehé
"Antes discutíamos sobre cómo tomar la colina, ahora sobre como evitar que nos rompan el c...". El massismo perdió el oficio del eufemismo y no es lo único perdido. En la estampida de dirigentes y la debacle en las encuestas, entró en una espiral de cruces y reproches perseguidos por un fantasma numérico: la cifra, que ubican en el 25%, que citan como "piso" en la provincia de Buenos Aires para seguir con alguna expectativa.

En el Frente Renovador estiman que la intención de voto del massismo en la provincia de Buenos Aires ronda, en estos días, entre el 28% y el 30%. Esa cifra los vuelve competitivos y son, sobre todo, el sostén para que la postulación presidencial de Massa no siga perdiendo terreno frente a Mauricio Macri y a los postulantes del peronismo K, en particular Daniel Scioli.

Pero asoma, en simultáneo, un aspecto más delicado: si el caudal de votos, proyectado, del FR en la provincia cae hasta ubicarse por abajo del 25%, eso vuelve peligrosa para los caciques la chance de ganar en sus propios territorios, lo cual les genera urticaria.

Ese fenómeno, que todavía no se registra, pero ante la caída sucesiva en los últimos meses empezó a considerarse una posibilidad cierta, es lo que detonó un planteo surgido del seno del FR: la idea de desmalezar la carrera por la gobernación para evitar tensiones y rupturas que, en el mediano o corto plazo, dañen todavía más las chances electorales del massismo.

Luis Andreotti, intendente de San Fernando, y un dirigente que no suele decir palabra sin antes hablar con Massa, tiró la semana pasada la punta de ese ovillo al plantear la necesidad de ordenar el esquema provincial detrás de una sola candidatura a la gobernación.

"En mi opinión tendría que haber un candidato solo, que sea el que más le sirva a la candidatura de Sergio Massa a presidente. Pienso que él va a medir cuál es el que más le sirve y todos los intendentes tenemos que ir tras ese candidato", dijo Andreotti y agregó: "Voy por la opción de la lista única porque pienso que no nos sirve tener una provincia que ganemos sin tener al candidato a presidente, porque para muchas de las reformas que se necesitan en la provincia es indispensable la colaboración de la Nación".

Andreotti
preparó el terreno para una primera etapa que, según anticipan en Tigre, consiste en reducir a dos los competidores bonaerenses, dejando sólo a Darío Giustozzi y a Francisco de Narváez. Hay entre estos dos dirigentes varias diferencias, entre ellas que el primero considera "inútil" una primaria mientras que el colorado propone una PASO.

La cuestión se explica de manera sencilla: si De Narváez perdiese, se quedaría a lo sumo sin chance de ir como diputado, que ya es, pero Giustozzi podría poner en riesgo su propio municipio, Almirante Brown, de cara a la general.

De allí que desde ese sector deslizan que Massa tendrá, más temprano que tarde, que decidir cómo juega en la provincia y estará en un dilema serio: apostar a De Narváez implicaría la estampida de Giustozzi, con lo que perdería su único distrito en el conurbano sur, que figura entre los más grandes de la provincia; apostar a Giustozzi sería la salida de De Narváez y su financiamiento.