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Todos con Leo DiCaprio, menos los canadienses
Leonardo DiCaprio en el momento de recibir, en el Foro Económico Mundial de Davos, el Crystal Award que se concede a figuras de las artes que realizan aportes a las causas sociales, ambientales o comunitarias.
DiCaprio, conocido militante ambientalista, creó en 1988 una fundación que lleva su nombre, y que realiza donaciones para ONG del mundo como Amazon Watch, Save the Elephants, Tree People y World Wildlife Fund, entre otras. En la apertura del Foro de Davos, el actor, además de anunciar otra donación de 15 millones de dólares para proyectos ambientales, dio un discurso fuerte en donde pidió el "fin de la avaricia corporativa de las industrias del carbón, el petróleo y el gas, que está comprometiendo el futuro de la humanidad".
"Estas entidades, con intereses económicos en preservar un sistema destructivo, han negado e inclusive ocultado las evidencias del cambio climático", continuó DiCaprio. "Hay que decir basta. Ustedes saben bien de quiénes hablo. El mundo lo sabe. La historia les enrostrará esta devastación de manera terrible", completó en la alocución que recibió, por parte de un auditorio que, desde ya, no era el mismo que el de Hollywood, sólo unos tibios aplausos de cortesía.
Y más tarde sobrevinieron las críticas, en especial de autoridades y expertos canadienses, país donde se rodó en su mayor parte "El renacido" y al cual condenó DiCaprio por el precoz deshielo que obligó al equipo, en junio del año pasado, a trasladarse a Ushuaia para completar la filmación.
Rebecca Sullivan, profesora de la Universidad de Calgary, dijo que este tipo de comentarios es el que se espera de Davos, "un cóctel de lujo donde se reúnen los ricos del mundo y sus estrellas favoritas. Son las élites que gracias a su poder y status creen ser expertas en todo, y no lo son", puntualizó con sarcasmo. Y agregó: "No está nada mal que los astros del cine se ocupen de temas cruciales, como el cambio climático, porque los reflectores siempre los siguen. Ahora bien, lo que deberían hacer esos astros, en estos casos, es dirigir el reflector a la gente que sabe un poco más que ellos. Y me parece que DiCaprio no quiere compartir el reflector. Ese es un gran problema, porque él no es un experto, no sabe de lo que habla, está aprendiendo solamente".
Gwendolyn Blue, doctora en Geografía en la misma universidad, dijo por su parte que se alegraba de que DiCaprio llamara la atención sobre un punto crucial como el cambio climático, pero que "perdía la perspectiva". "En lugar de entrar en una discusión moralista", añadió "lo que él debería hacer es reflexionar sobre los efectos que tiene su propia industria, la del cine y la mediática, en términos de impacto climático. Pero prefiere no hacerlo. Eso sería más útil que los discursos simplistas que suele dar".Después de su intervención en Davos, también el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, instó a DiCaprio a bajar el tono de su "retórica inflamada" sobre el cambio climático porque eso no ayudaba quienes perdieron el trabajo en la industria del petróleo. Trudeau, elegido en octubre y representante del partido Liberal, declaró que le dijo al actor que "Canadá tiene un nuevo Gobierno que está comprometido en el tema del cambio climático, y que también hay muchas familias que han quedado sin trabajo, que necesitan apoyo, y a las que en nada beneficia su retórica inflamada".
Di Caprio y el equipo de "El renacido", encabezado por su director Alejandro González Iñárritu, estuvieron en julio pasado en la Argentina rodando a orillas del río Olivia, en Ushuaia, debido al prematuro deshielo de la zona fronteriza entre Dakota del Norte y Canadá donde tuvieron lugar las principales escenas del film. El actor aprovechó su estadía en Tierra del Fuego para grabar escenas de un documental sobre cambio climático, que produce su fundación.
Alquiló entonces un catamarán y, mientras navegaba por el Canal de Beagle, entrevistó a tres investigadores del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC), dependiente del Conicet. Uno de ellos fue el director del CADIC, el geólogo Jorge Rabassa, y los otros el biólogo Adrián Schiavini y la arqueóloga Mónica Salemme. "Fueron cinco horas de entrevista, en varias tomas, y en un clima que en nada difiere del que se genera en cualquier nota periodística. Nunca nos hizo sentir su condición de celebridad, dijo Schiavini.
Rabassa agregó que "como él venía de Canadá y el Ártico, la idea era contrastar esa experiencia con lo que ocurre en latitudes tan opuestas, aunque al final terminamos hablando de otros temas ambientales, como el monocultivo de soja o el fracking". Según los investigadores, y a diferencia de lo que opinaron las canadienses, DiCaprio no es un improvisado.
"Conocía muy bien temas como la evolución de la fauna prehistórica de América, y estaba al tanto de lo que preguntaba. Inclusive sabía de cuestiones como el incremento de emisiones de metano en los océanos derivado de la temperatura", remarcó Rabassa. La entrevista incluyó desde el derretimiento de los glaciares hasta el efecto del aumento de las temperaturas sobre la fauna de la zona. "Coincidimos con él en que, aunque el cambio climático se produzca por un efecto natural, y no por la actividad del hombre, es innegable que el hombre ha acelerado el proceso", concluyó.
El gobierno fueguino declaró a la filmación "de interés provincial", colaboró en la selección de las locaciones y en la identificación del sitio donde se rodaron las escenas principales, situado sobre una de las márgenes del Río Olivia, a pocos kilómetros de Ushuaia, sobre la ruta Nacional 3.
En junio del año pasado se batió un record de calor en el planeta: 0,88° C por sobre la media de todo el siglo XX, según la National Oceanic and Atmospheric Administration, y eso se sintió durante el rodaje del film. "La nieve se derretía ante nuestros ojos", declaró en su momento el director González Iñárritu. "Allí donde debíamos filmar la escena final ya no había nieve, sino abejas. Fue por eso que debimos tomar la decisión de trasladarnos al sur de la Argentina".



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