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Tragamonedas de Kirchner parten al macrismo
Mauricio Macri ayer en Italia con el presidente del Consejo de Ministros, Silvio Berlusconi, en una gira que lo regresará mañana a Buenos Aires.
El acuerdo que firmó el Instituto del Juego porteño con Lotería, ingresó el viernes a la Legislatura, pero hasta ayer no había sido ingresado a la Comisión de Presupuesto. El tema ya divide al macrismo, donde hay quienes por convicción rechazan ese tipo de apuestas en la Ciudad y otros que saben que no podrán impedir la expansión del negocio y por eso reclaman mejores ganancias para el distrito. Si bien la Ciudad es la que debe controlar la actividad de juegos de azar, sólo ha podido hasta ahora sellar convenios que le dejan esa facultad al Gobierno nacional a cambio de un porcentaje de las ganancias. «Nosotros queremos estudiar bien el acuerdo cuando llegue y sólo lo vamos a votar si es equitativo para la Ciudad, porque queremos defender la autonomía también en esto», explicó el peronista de PRO, Cristian Ritondo, insinuando cómo subirá de tono la discusión. El tema que divide a la bancada lleva, además, como condimento la pelea política de fondo con el kirchnerismo.
En momentos en que Néstor Kirchner ha mandado a blindar la oposición a Mauricio Macri y cuando el oficialismo porteño ve la sombra del ex presidente en todas las protestas contra su gestión, en PRO creen que serían demasiado generosos al permitir sin más la expansión de una actividad donde el distrito no tiene posibilidades de cobrar impuestos. Es lo que sucede en el Hipódromo, concedido por el Gobierno nacional, donde el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra intentó gravar con Ingresos Brutos la facturación y lo frenó la Justicia.
Por eso, el macrismo está dispuesto a impulsar una ley del propio Ibarra que genere un impuesto nuevo, pero quiere asegurarse primero la sanción del convenio para que la Capital Federal sume
$ 170 millones al Presupuesto 2009. En este caso, aunque la bancada del oficialismo esté divida, el kirchnerismo votaría en bloque la iniciativa, ya que no contradecirá a su jefe político instalado en la quinta de Olivos.
El nuevo convenio se extenderá por cinco años, al fracasar la iniciativa de llevarlo a 16. Ya estaba redactada esa adenda, pero ni el kirchnerismo quiso pasar ese debate por el recinto, escandaloso para un Macri que se empalaga demandando autonomía y derechos. Por eso nunca llegó la propuesta a la Legislatura. Ahora, con la intención de engordar el Presupuesto, siempre escaso para Macri, la única traba que aparece para extenderle al Gobierno nacional la potestad sobre las apuestas de bingos, billetes, ruletas y máquinas de resolución inmediata es el permiso para las tragamonedas.
Ante una discusión de Presupuesto 2009, más que trabada por la polémica que provocó la propuesta de aumentar impuestos, el convenio del juego pasa a convertirse en una pieza más de los acuerdos políticos. Se armará la semana que viene un paquetazo de leyes que, como ocurre casi siempre a fin de año, hará que los legisladores se entreguen a votaciones de madrugada, un horario donde los discursos sólo quedan al resguardo de las versiones taquigráficas. No será extraño, de esa manera, que finalmente el macrismo termine disciplinándose para levantar la mano ante el acuerdo lúdico a cambio de los votos que necesita para implementar una suba impositiva que le permita obtener más ingresos por recaudación, aunque no sea todo lo que ha pedido Macri. Habrá, incluso, otras leyes que serán parte del paquete donde el principal objetivo del oficialismo en la Ciudad es lograr la sanción del Presupuesto 2009 y las modificaciones tributarias, que incluyen el despacho del juego y del remate de los lotes de Catalinas que sumarán también a las cuentas en el año electoral.


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