Erwin Tumiri, sobreviviente a la tragedia aérea en Colombia, confió ayer que el piloto de la aeronave no advirtió a los pasajeros sobre la escasez de gasolina, hipótesis más probable del siniestro. "Nadie supo lo que estaba pasando, todos creíamos que íbamos a aterrizar porque el piloto ya lo había anunciado y estábamos esperando eso", sostuvo Tumiri.
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Los pilotos "no nos dijeron nada", aseguró Tumiri, quien explicó que su labor como contratista de la aerolínea LaMia era reabastecer al avión cuando la tripulación le diera la orden.
El operario afirmó que no se explica por qué no se hizo la parada prevista en el plan de vuelo en la ciudad boliviana de Cobijas. "Al momento de partir me comunicaron ellos (los pilotos) que íbamos a ir directo" desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) al aeropuerto de Rionegro, que sirve a Medellín, ciudad en la que el cuadro de la ciudad de Chapecó, sur de Brasil, iba a disputar la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional, señaló.
Antes de caer, "vibró el avión, se apagaron las luces y se prendieron las luces de emergencia", afirmó. Al momento del impacto contra Cerro Gordo, a 50 km del sureste de Medellín, "escuché como el doblado de una lata", agregó. Tras el choque quedó boca abajo en la tierra, lodosa por la lluvia. "Caminé como entre sueños, cogí a Ximena (Suárez, azafata boliviana que también sobrevivió) que estaba apretada con el plástico del baño", aseguró. "La tomé de su mano y corrimos hacia arriba (...) Empecé a gritar a ver quién estaba vivo", aseveró.
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