El decreto de suspensión supuso en su momento la exclusión del sacerdote de todo trabajo pastoral con los fieles, incluida la confesión, y se le prohibió, además, la celebración de la Eucaristía, entre otras cuestiones.
D'Escoto Brockmann, que pertenece a la congregación misionera Maryknoll, había sido suspendido por Juan Pablo II en 1984 tras su ingreso en el Gobierno sandinista de Nicaragua, que tenía una tensa relación con la jerarquía católica.
Cuando se le aplicó la sanción, D'Escoto aseguró: "Yo lloré por esa noticia. No por mí, sino por lo pequeña que se iba a ver mi iglesia, a la que yo tanto amo y le he dedicado mi vida".
En ese momento, aseguró que desde Roma le advirtieron que abandonara su labor política, pero sostuvo que no podía traicionar a su pueblo ni a Daniel Ortega.
Según informó Radio Vaticano, D'Escoto le escribió una carta al papa Francisco para expresarle su deseo de volver a celebrar la Eucaristía "antes de morir". Francisco aceptó la revocación de la "suspensión a divinis" y pidió al superior general de la congregación que siguiese el proceso de reintegración del sacerdote nicaragüense.
Cuando se dio a conocer la noticia, el sacerdote expresó su alegría: "Querido pueblo de Nicaragua, mi sacerdocio es de ustedes", sostuvo.
Por obvia razón, se declaró feliz y pidió celebrar una Eucaristía junto con el cardenal nicaragüense Obando, obispo emérito de Managua. "Yo le dije: cardenal (Obando), si algún día de estos se da antes de que yo me muera, quiero celebrar mi primera Eucaristía con usted, y que me ayude, porque ya se me está olvidando todo, porque en aquel tiempo yo la celebraba en latín", explicó.
Obando, quien ahora está en retiro de su labor eclesial por razones de edad, es desde hace mucho tiempo un aliado del Gobierno de Ortega.
La complicada historia de Miguel d'Escoto con la Iglesia data de 1975, cuando comenzó a colaborar con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua a través del Comité de Solidaridad en Estados Unidos.
Al triunfar la revolución sandinista, D'Escoto fue llamado por la Junta de Reconstrucción Nacional para ser ministro de Exteriores.
Tras el regreso al poder del presidente Daniel Ortega enero de 2007, el religioso fue nombrado asesor para asuntos limítrofes y de relaciones internacionales.
| Agencia efe y Ámbito Financiero |


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