17 de agosto 2015 - 00:00

Trump ahora promete deportaciones masivas

Donald Trump visitó el estado de Iowa el fin de semana en plan de campaña electoral. Curiosamente, sus posiciones de ultraderecha lo mantienen al frente de las encuestas dentro del Partido Republicano.
Donald Trump visitó el estado de Iowa el fin de semana en plan de campaña electoral. Curiosamente, sus posiciones de ultraderecha lo mantienen al frente de las encuestas dentro del Partido Republicano.
 Washington - El precandidato republicano a la presidencia de EE.UU. Donald Trump sostiene que, si es elegido para ocupar la Casa Blanca en las elecciones de 2016, deportará a todos los inmigrantes indocumentados del país, según adelantó en una entrevista divulgada ayer por la cadena televisiva NBC.

Trump dejó claro que rescindirá los decretos del presidente Barack Obama, que impiden expulsar tanto a los jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo niños (los llamados "dreamers", o "soñadores"), como a los padres de ciudadanos estadounidenses o hijos con estatus legal.

"Mantendremos a las familias unidas, pero tienen que irse", subrayó el polémico magnate inmobiliario, en una entrevista grabada a bordo de su avión privado durante su visita este fin de semana a la feria estatal de Iowa, un multitudinario certamen en el que numerosos candidatos republicanos y demócratas buscaron apoyo electoral.

"Trabajaremos con ellos. Tienen que irse. O tenemos un país o no tenemos un país", insistió el multimillonario.

"Tenemos -zanjó Trump- que crear nuevos estándares" para los inmigrantes que lleguen a Estados Unidos, donde se calcula que viven más de once millones de indocumentados.

Tras la entrevista, el millonario publicó en su web de campaña el programa de su reforma migratoria, en el que subraya que "una nación sin fronteras no es una nación", y defiende la construcción de un muro en la frontera sur con México.

"México debe pagar el muro", insistió Trump, al alegar que los líderes de ese país "se aprovecharon de EE.UU. al usar la inmigración ilegal para exportar el crimen y la pobreza de su propio país", lo que significó un costo "extraordinario para el contribuyente estadounidense".

Asimismo, el magnate es favorable a "acabar con el derecho a la ciudadanía por nacimiento", contemplado en la decimocuarta enmienda de la Constitución, para los hijos de inmigrantes ilegales.

El candidato también prometió "triplicar" los funcionarios de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), que cuenta actualmente con unos 5.000 trabajadores, y endurecer las penas para los "millones de personas que vienen a EE.UU. con visados temporales, pero se niegan a marcharse".

El millonario no ha dejado de provocar polémica con sus comentarios sobre inmigración desde que el pasado 16 de junio anunció su candidatura a la nominación del Partido Republicano para las elecciones presidenciales del próximo año.

"Cuando México envía a su gente, no envía a los mejores. Envía a la gente que tiene muchos problemas, que trae drogas, crimen, son violadores", dijo entonces Trump.

Esa declaraciones acarrearon un aluvión de críticas de activistas de la comunidad hispana, de famosos e incluso de políticos republicanos, como su rival en las primarias del partido Jeb Bush, casado con una mexicana.

En tanto, la precandidata demócrata Hillary Clinton, amplia favorita para las primarias de su partido, se diferenció en una entrevista emitida ayer por la cadena hispana Univisión al señalar que "una reforma migratoria integral es la única respuesta" para abordar el problema de los indocumentados.

Clinton destacó que para alcanzar una reforma migratoria integral se deben elegir "un presidente y un Congreso demócratas" y recordó que ya en 2013 el Senado, de mayoría demócrata, aprobó un plan de reforma migratoria bipartidista que luego se estancó en la Cámara Baja, de mayoría republicana.

Agencias EFE y Reuters

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