19 de mayo 2011 - 00:00

UCR rechaza pedido de Unión-PRO para nacionalizar acuerdo

Ángel Rozas
Ángel Rozas
«El radicalismo está muy conforme y valora las expresiones de adhesión que recibe Ricardo Alfonsín por parte de distintos referentes políticos pero el frente político a nivel nacional respetará lo decidido orgánicamente por nuestra Convención Nacional». Por escrito, para que no queden dudas, el presidente del Comité Nacional de la UCR, dejó en claro que el partido no accederá a las presiones de Francisco de Narváez para nacionalizar el acuerdo que, por ahora, se limita a la provincia de Buenos Aires.

El radicalismo quiere al diputado de Unión-PRO como un socio accesorio, que de acuerdo con los cálculos alfonsinistas, le aporte unos dos millones de votos en el principal distrito electoral del país. La UCR busca así extraerle al diputado empresario su mejor potencial en la provincia de Buenos Aires conservando al socialismo de Hermes Binner y el GEN de Margarita Stolbizer como socios principales a nivel nacional.

La candidatura presidencial de Alfonsín queda así presa de una complicada ingeniería electoral. De Narváez no quiere ser la pata peronista vergonzante del alfonsinismo mientras que los socialistas y «margaritos» rechazan cualquier participación del ex socio de Mauricio Macri en la oferta electoral del frente progresista.

«Trabajamos en un proyecto de país que incluya a todos los argentinos y por una sociedad abierta, que demanda apoyos desde distintos sectores», subrayó ayer Ámgel Rozas. Pero agregó: «Sin embargo, queremos garantizar un rumbo y una conducción a nivel nacional que resguarde la coherencia en la propuesta y el sentido de pertenencia que siempre caracterizó a nuestro partido. Eso no está en discusión».

Luego del enfático rechazo del socialismo bonaerense a integrar cualquier frente con Unión-PRO, Rozas salió a aclarar que «no podemos desconocer la realidad de cada uno de los distritos y, en particular, la importancia de la provincia de Buenos Aires. Los distintos comités provinciales tienen absoluta libertad para llegar a acuerdos según sus propias necesidades y realidades locales». Fue un mensaje para avisar que De Narváez no será socio a nivel nacional pero que la UCR está dispuesta a sacrificar al Partido Socialista de la provincia de Buenos Aires con tal de apoyar la candidatura a gobernador del empresario.

Como anticipó esta diario, De Narváez comenzó a aumentar la presión para la UCR y reclamó el 50 por ciento de las candidaturas a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires, además de intendencias, fórmulas mixtas en las gobernaciones e intendencias del interior bonaerense. Demasiadas exigencias para una UCR asfixiada por el rechazo del socialismo y el GEN al acuerdo con Unión-PRO en un solo distrito.

A la rebelión de los socios externos se sumó la insurrección de otras estructuras del radicalismo bonaerense. El primero en despegarse del acuerdo con De Narváez fue el sector de Federico Storani, quien reclamó una urgente convocatoria a la Comisión de Acción Política del partido para debatir los términos de esa alianza. Ayer, Leopoldo Moreau envió un comunicado donde advierte que «nuestra historia, nuestros valores y los antecedentes que cosechamos durante el Gobierno de Raúl Alfonsín y en el enfrentamiento sin cuartel que tuvimos con el menemismo para oponernos a la aplicación de políticas neoliberales, son razones más que suficientes para señalar que esas decisiones fueron errores conceptuales que no justificamos y que deben ser enmendados».

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