27 de abril 2009 - 00:00

Un bálsamo para la tristeza

Radamel Falcao García se llena la boca de gol. El delantero colombiano definió un partido que se complicaba. River ganó, pero igual se fue silbado.
Radamel Falcao García se llena la boca de gol. El delantero colombiano definió un partido que se complicaba. River ganó, pero igual se fue silbado.
En un estadio Monumental un poco raleado en comparación con otras ocasiones, momentos de hondo silencio y otros de severos reproches. En este marco tuvo que jugar un River golpeado anímicamente luego de su eliminación en la Copa Libertadores de América en la primera ronda.

El clima no era el mejor, y tal vez por eso se pueda comprender el desahogo y desmedido festejo de Radamel Falcao en el único gol de River, con el cual venció al necesitado Gimnasia jujeño.

Este devaluado River necesitó una vez más del ingreso de Marcelo Gallardo para tener claridad en ofensiva y lograr un triunfo vital ante un rival que sigue en descenso directo y que terminó con nueve hombres.

River tuvo más tiempo la pelota en el primer tiempo y creó cierto peligro a través de Buonanotte y Mauro Díaz, aunque no podían acertar en el pase final. Sumó mucha gente en ataque, pero quedaba desequilibrado en defensa.

Gimnasia de Jujuy trató de conservar el empate y aprovechar algún error de la última línea del rival para conseguir alguna diferencia.

River fue más incisivo en la segunda parte. A los 13 minutos, Néstor Gorosito hizo ingresar a Gallardo y así River fue otro, ya que fue más punzante de mitad de cancha para adelante.

En la primera pelota que tocó Gallardo habilitó a Falcao para que defina ante la salida del arquero Pezzutti.

A partir de ahí, River siguió dominando y pudo haber conseguido alguna diferencia mayor.

River no lució, le costó, pero terminó ganando bien, aunque con esto no logró cicatrizar la herida profunda de su eliminación de la Libertadores.

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