5 de marzo 2012 - 00:00

Un Colón repleto ovacionó música de Salgán

César Salgán (hijo del maestro), sobre el cierre del concierto, con Néstor Marconi, Ernesto Baffa, Julio Pane y Juan José Mosalini entre los bandoneonistas invitados.
César Salgán (hijo del maestro), sobre el cierre del concierto, con Néstor Marconi, Ernesto Baffa, Julio Pane y Juan José Mosalini entre los bandoneonistas invitados.
Si la temperatura emocional del sábado por la noche en el repleto Teatro Colón fue muy alta, se entiende que el homenajeado, de 95 años, no estuviera presente, y que sólo lo viera por televisión, con la protectora mediación de esa cierta distancia. Horacio Salgán recibió un homenaje a la altura de su nombre, capitaneado por su hijo César, al piano, la participación de la Orquesta Típica por él dirigida, y los solistas del Quinteto Real: Carlos Corrales (bandoneón), Julio Peressini (violín), Esteban Falabella (guitarra) y Juan Pablo Navarro (contrabajo).

También tocaron algunos de los bandoneonistas históricos que acompañaron a Salgán en diferentes momentos de su carrera: Néstor Marconi, Ernesto Baffa, Julio Pane y Juan José Mosalini. Participantes de la Típica fueron Lautaro Greco, Nicolás Enrich y Nicolás Perrone (bandoneones), Humberto Ridolfi, Lucas Furno y César Rago (violines), Rubén Jurado (viola), Paula Pomeraniec (cello) y Martín Pantyrer (clarinete bajo).

En su condición, también, de maestro de ceremonias del homenaje promovido por el Ministerio de Cultura porteño, César Salgán fue un buen presentador: al anunciar su propio tema, «Milongas y Milongueros», lo recordó así: «Cuando sometí este tema al juicio de mi padre, le hice un único pedido: que no lo corrigiera, que no tocara nada. Porque, de otra forma, los arreglos que él hubiera hecho habrían provocado en el futuro que la gente dijera, sin saberlo por supuesto: ¡Qué lindo tal o cual pasaje de este tango!. Así que no tocó nada, pero me puso el título. Milongas y milongueros es de su invención, ya que yo no sabía cómo llamarlo».

Entre los varios momentos antológicos de la noche, uno de los más intensos fue la entrada de Ernesto Baffa, ovacionado por todo el teatro, y quien si bien mostró sus dificultades ciertas para caminar, sus dedos en contacto con el bandoneón continúan ágiles como siempre. La versión de «Danzarín» de Julián Plaza, que lo tuvo como centro, fue impecable.

«Canaro en París», «Gallo Ciego», «Recuerdo», «La puñalada», «Ojos negros», «El choclo», «Tierra querida», «El entrerriano», «A dos mujeres», una versión nunca grabada de «La pulpera de Santa Lucía» (con la participación de Néstor Marconi), «Responso», «Al gran Maestro», «Mano brava», «La llamo silbando», «El amanecer» fueron sonando en sucesión, hasta llegar a los dos momentos culminantes: la interpretación del clásico por excelencia de Salgán, «A fuego lento», con la interpretación de los cuatro bandoneonistas invitados, además de los dos conjuntos, y el final con «La Cumparsita».

M.Z.

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