9 de noviembre 2015 - 00:00

Un desafío fallido a la voluntad de cambio

Ciudad del Vaticano - Después de una alocada semana en el Vaticano, entre detenciones, filtraciones de documentos y revelaciones sobre el despilfarro de cardenales, la gran pregunta de algunos fue si el papa Francisco seguía teniendo el impulso necesario para promover reformas en la Iglesia Católica.

La cuestión la planteó directamente el autor de uno de los dos libros publicados el jueves, que revelan el despilfarro de algunos prelados y el desorden de las finanzas vaticanas. "¿Renunciará Francisco también?", se preguntó Gianluigi Nuzzi en el epílogo de su libro "Via Crucis".

El predecesor de Francisco, Benedicto XVI, dimitió en febrero de 2013 desalentado, según muchos vaticanistas, por la amplitud del trabajo pendiente en materia de reforma de la Curia, y debilitado por la filtración de su correspondencia privada. El nuevo escándalo fue rápidamente bautizado por la prensa italiana como "VatiLeaks II", aunque difiere mucho de la primera "entrega".

El nuevo escándalo no concierne directamente al Papa, a pesar de que haya nombrado a las dos personas detenidas, el sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda y la laica italiana Francesca Immacolata Chaouqui.

Además, las revelaciones contenidas en esos dos libros son el resultado del importante trabajo lanzado por el propio pontífice, en nombre de la transparencia.

"En realidad, los dos libros presentan los resultados de la investigación más minuciosa que jamás se ha hecho sobre las cuentas del Vaticano. Y fue el Vaticano el que la realizó, recordó el vaticanista Andrea Tornielli.

Además, "revelar secretos sólo puede servir a aquel que quiere transparencia, el objetivo número uno del Papa", hizo valer el miércoles ante la prensa el propio Nuzzi.

En cualquier caso, el obispo de Roma no tiene la intención de renunciar a la silla de Pedro, a pesar de la amargura que manifestó, según sus allegados. Las reformas seguirán adelante (ver nota aparte).

"Ésa es evidentemente la voluntad del papa Francisco, y en el Vaticano no faltan personas dispuestas a colaborar con toda lealtad y con todas sus fuerzas", dijo el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.

La inercia de la Curia, el gobierno del Vaticano, en el que algunos miembros son muy reacios al cambio, no condena necesariamente al fracaso los esfuerzos del Papa, destacan algunos vaticanistas.

"Francisco no está para nada desestabilizado. En el Vaticano tiene sus partidarios, muy contentos de salir del inmovilismo", destacó uno de ellos, que prefirió hablar bajo anonimato. "Pero se enfrenta a las fuertes resistencias de la vieja guardia, y la reforma estructural que quería acometer es mucho más lenta y difícil de lo previsto", añadió ese colaborador del Santo Padre.

"En mi opinión, los intentos destinados a volver atrás están condenados al fracaso", abundó el vaticanista Iacopo Scaramuzzi.

Agencia AFP

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