La decisión fue adoptada de forma unánime por los ministros del denominado Gabinete de Seguridad, que celebraron ayer una reunión de más de cinco horas que había sido convocada con carácter de urgencia.
"El gabinete decidió de forma unánime que el Gobierno de Israel no lleve a cabo negociaciones con el Gobierno palestino", indicó un comunicado remitido a los medios.
El texto insiste en que el liderazgo palestino se inclinó del lado del movimiento islamista Hamás, "una organización terrorista que pide la destrucción de Israel", y adelanta que el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu responderá a las "medidas unilaterales adoptadas por la Autoridad Palestina" con una serie de sanciones que no especifica.
La decisión israelí se produce después de que ayer el movimiento nacionalista laico Al Fatah, que lidera el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, y Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica) acordaran formar un Gobierno de unidad nacional antes del 1 de junio, así como la convocatoria de elecciones generales para enero de 2015.
De esta manera, Israel parece sellar el certificado de defunción del proceso patrocinado por EE.UU., que se inició a finales de julio de 2013, y cuyo plazo límite expiraba la próxima semana.
Pese a haber celebrado decenas de encuentros en Jerusalén y en Jericó, las conversaciones se estancaron en noviembre último pese a los denodados esfuerzos de Washington y, en particular, del secretario de Estado, John Kerry, que trató de reanimar el proceso con una prórroga más allá del 29 de abril ante la imposibilidad de lograr un acuerdo marco.
En el último mes, las dos partes dieron pasos unilaterales que dejaron sentenciado el diálogo y precipitado su final.
A finales de marzo, Israel anunció que cancelaba la liberación de la última tanda de presos que cumplían condena por delitos anteriores a 1993 (año de la firma de los Acuerdos de Oslo, que articularon todo el proceso negociador palestino-israelí), además de la construcción de cientos de viviendas en las colonias.
Siguió la firma por parte de Abás de quince solicitudes para acceder a otros tantos tratados y convenciones internacionales, lo que implicaba un avance en el reconocimiento internacional de facto del Estado palestino y la posibilidad de llevar a funcionarios israelíes a tribunales internacionales bajo acusaciones de crímenes de guerra.
En una reunión el martes con periodistas israelíes, el líder palestino insistió en que sigue comprometido con la paz y la solución de dos estados, pero que antes Israel debe comprometerse a delimitar las fronteras en un plazo de tres meses y cesar la construcción en asentamientos, además de liberar a los presos.
Netanyahu, que encabezó la reunión del Gabinete de Seguridad, volvió a insistir ayer en que "en lugar de elegir la paz, Abu Mazen (Abás) formó una alianza con la organización terrorista que llama a la destrucción de Israel".
Asimismo, acusó al dirigente palestino de rechazar el acuerdo marco propuesto por EE.UU. o siquiera abordar el reconocimiento de Israel como Estado nacional del pueblo judío, además de violar los acuerdos existentes al solicitar su adhesión a tratados internacionales y luego formar una nueva alianza con Hamás.
Israel ya anunció el 10 de abril que iba a congelar la transferencia de unos 80 millones de euros en impuestos que colecta para la ANP y suspendió la cooperación con los palestinos en todos los frentes, excepto en materia de seguridad.
Por su parte, los palestinos acusan a Israel de "estar buscando excusas" para eludir la continuación de la negociación.
| Agencias EFE, AFP, DPA y Reuters, y Ámbito Financiero |


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