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Un país que intenta evitar un colapso como el de Grecia
El primer ministro socialista de Portugal, José Sócrates, ayer al votar en Lisboa. Éste mantiene una convivencia políticamente conflictiva con el reelecto presidente Anibal Cavaco Silva, a quien, sin embargo, necesita para imponer su plan de ajuste.
Aunque su partido está en la oposición, el jefe de Estado (que fue primer ministro entre 1985 y 1995) ha brindado un respaldo clave a los esfuerzos del Gobierno socialista por llevar adelante recortes de gastos y alzas de impuestos para evitar recibir un rescate como Irlanda y Grecia.
Si bien la mayoría de los economistas espera que Portugal ceda a la creciente presión y solicite el auxilio, el país ha tenido éxito en la venta de bonos en las últimas dos semanas.
«Yo esperaría que Cavaco Silva y los socialistas mantengan el hábito de la estabilidad institucional, como es la tradición», dijo Adelino Maltez, analista político de la Universidad de Lisboa.
Debido a que los socialistas gobiernan sin tener mayoría en el Parlamento, los esfuerzos por conseguir respaldo para las reducciones de gastos son seguidos de cerca por los inversores.
Sócrates consiguió el apoyo de los socialdemócratas para el Presupuesto de este año, que reducirá los sueldos de los empleados públicos en un 5% y elevará impuestos de manera generalizada, en parte gracias a que Cavaco Silva presionó a su partido en ese sentido.
El Gobierno ha prometido a la Unión Europea que reducirá el déficit presupuestario al 4,6% del Producto Bruto Interno (PBI) este año desde el 7,3% de 2010. Muchos economistas esperan que eso lleve al país nuevamente a una recesión luego de que lograra un crecimiento del 1,3% el año pasado.
Evitar un rescate internacional ha sido un tema importante en la campaña electoral, pero como es el primer ministro quien dirige el Gobierno, el impacto de los comicios es limitado.
Agencia Reuters


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