El presidente cuenta en Portugal con poderes importantes, no tanto como en Francia pero sí mucho más que en la mayoría de los países europeos, donde su rol es apenas ceremonial.
Sus funciones incluyen designar y remover al primer ministro sin autorización del Parlamento; disolver el legislativo; convocar a elecciones nacionales, regionales y para la Unión Europea; presidir el Consejo de Estado, y nombrar al jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF.AA. y a los comandantes en jefe del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea.
A propuesta del Gobierno, nombra y puede exonerar al fiscal general y al presidente del Tribunal de Cuentas, además de nombrar embajadores y ratificar los tratados internacionales.
También puede declarar la guerra y firmar la paz, pero no sin antes escuchar la opinión del Consejo del Estado y mediante la autorización del Parlamento unicameral del país.
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