A principios de septiembre, el cura que ayer apareció colgado en la iglesia de La Florida escribió en su cuenta de Facebook un relato en el que evidenciaba su indignación por la impunidad con la que operan las bandas narco que comercializan drogas en Tucumán.
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"La venta de droga y las mentiras de quienes pueden sentarse a la mesa y dialogar buscando una solución no se hacen presentes porque el interior muchas veces sólo sirve para tiempo de elecciones. Millones$$$ en proyectos para vivir mejor, para viviendas y fuentes de trabajo, sin embargo en las escuelas de mi comunidad los niños en varias de las escuelas llevan un atadito de leña para tener con qué cocinar y poder comer y quizá sea el desayuno y el almuerzo la única comida y sabemos que si el estómago no se llena, la cabeza no responde. Tal vez el árbol no me deja ver el bosque, me dirán, pero por ver el bosque hemos desatendido a cada árbol con su historia personal".
Por actitudes de este calibre, Viroche era tan odiado por los narcotraficantes y, a la vez, tan querido por las familias de La Florida. Hoy a las 19, bajo la consigna "Todos somos víctimas", se convocó a una marcha del silencio en la Plaza Independencia, frente a la Catedral, por el padre Juan Viroche, con carteles pidiendo justicia.
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