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Un proyecto que divide aguas
En principio, el anteproyecto daba cuenta de la intención de que los diez primeros del torneo Apertura se clasifiquen para una llamada Súper Liga, mientras que los otros diez equipos de Primera jugarían con los diez mejores ubicados de la Primera B Nacional, en una eventual reclasificación. Al cabo de esas 19 fechas, en las que será dividido el certamen reclasificatorio, los 10 primeros permanecerán en Primera a la siguiente temporada y los equipos clasificados del undécimo al duodécimo jugarían en la segunda categoría.
«Esta propuesta es interesante. Pero si ya hay problemas con dos descensos, no me imagino lo que será con diez», bromeó el presidente de San Lorenzo, Carlos Abdo, quien declinó comentar los alcances del proyecto de nuevo torneo, al manifestar que «hay que analizar las cosas todavía». En el mismo sentido, a pesar de que no participó de la reunión, se pronunció el vicepresidente primero de River, Diego Turnes, quien señaló: «Hay que ser cautos con los cambios. No participamos de la reunión, pero hay que mantener la cautela». Quien dio otra muestra de su incontinencia verbal y su intención de alojar la responsabilidad del tema en el periodismo fue el vicepresidente de Boca, Juan Carlos Crespi. «Al tema de los cambios en el torneo se le dio una trascendencia muy grande por la acción de la prensa. Para ellos, cuando se hace algo, siempre se lo hace mal», se justificó el directivo xeneize.

