14 de junio 2017 - 23:11

“Un tercio del trabajo en industria y servicios pueden hacerlo robots”

• ENTREVISTA A PEDRO CASCALES, DE CAME
El dirigente dijo que esa herramienta representa hoy un 8% de los costos laborales, pero que para 2020 se prevé que alcancen el 26%.

Pedro Cascales
Pedro Cascales
"Un tercio del trabajo de los sectores industrial y de servicios en el mundo puede ser reemplazado por robots" en la actualidad. Así lo afirmó Pedro Cascales, secretario de Industria de la CAME, quien sostuvo que la robotización "reemplaza a la mano de obra menos especializada", pero no "a los trabajos que requieren creatividad". El también secretario de Carmahe (Cámara Argentina de la Máquina Herramienta) alertó que "en la medida en que los países vayan quedando marginados de este proceso van a disminuir su competitividad y productividad".

Periodista: ¿Cómo son los robots que se están importando?

Pedro Cascales: Actualmente se están importando principalmente brazos robóticos, que son programados para realizar una tarea específica, es decir, procesos mecánicos rutinarios. Por ejemplo, se pueden utilizar para envasados medicinales, soldadura, procesos de pintura, minería -para evitar que los trabajadores ingresen en zonas de riesgo- y hasta cirugías, entre otras cuestiones. Pero también hay otro tipo de robots, que son programados para mover piezas dentro de una fábrica; son como carros autónomos que trasladan materiales sin la necesidad de un trabajador que lo maneje.

P.: ¿Cuál es el costo de importar esta tecnología?

P.C.: El de los brazos mecánicos puede ubicarse entre u$s30.000 y u$s40.000, pero también hay que sumarle el costo de aplicación. Es decir, hay técnicos que se encargan de elaborar y programar dispositivos para que los brazos puedan trabajar de manera continua. Hay que destacar que estas herramientas de aplicación son producidas en la Argentina.

P.: ¿Esto no repercute sobre los puestos de trabajo?

P.C.:
Este proceso repercute sobre los puestos más rutinarios, tediosos y peligrosos, como sería el caso de alimentar una guillotina, es decir, sobre aquellos que implican procesamiento. No se pueden reemplazar los trabajos que requieren creatividad. Actualmente, un tercio del trabajo de los sectores industrial y de servicios en el mundo puede ser reemplazado por robots. Es más, para 2030, en Japón la mitad de los puestos de trabajo en la industria podrían ser automatizados, mientras que hoy en día Estados Unidos podría hacerlo con el 45% si quisiera. Es una cuestión de inversión, entre otros aspectos.

P.: ¿Hay alguna solución para este problema?

P.C.:
Los países con gente más calificada, dentro de un entorno de seguridad jurídica y de marcos político y social estables, tienden a la robotización, que reduce la cantidad de accidentes laborales. En este tipo de economías, los trabajadores se relocalizan: pueden realizar un trabajo más creativo o pueden utilizar estos instrumentos para aumentar la productividad. Hay que recordar que los robots son una herramienta. Hoy en día, el 8% de los costos laborales son robots y para 2020 se espera que estos representen el 26%. Su precio ha caído un 20% en el último año, mientras que la productividad ha aumentado un 5%. Además, actualmente, el costo de un robot se amortiza en cinco años, pero se espera que de acá a ocho años, el lapso caiga a un año y medio.

P: ¿Qué nuevos aspectos o procesos han surgido con el desarrollo de estas herramientas?

P.C.:
Hay un hecho importante para destacar. A raíz de la baja del costo laboral, se está volviendo a localizar las fábricas en países centrales, como Estados Unidos, Japón y los países de Europa. China también es un país que está trabajando en este aspecto, ya que se busca reemplazar a la mano de obra menos especializada, mientras que en Europa influye el envejecimiento poblacional: se precisa mayor productividad con un crecimiento poblacional estancado. Otra cuestión que apareció en los últimos años es el tema de la ciberseguridad. Los robots están conectados a la nube; el hackeo puede alterar y hasta generar caos en los procesos productivos. Este desafío abre un campo nuevo que debe ser desarrollado.

P.: ¿Cuál es la importancia de la innovación?

P.C.:
En la medida en que los países vayan quedando marginados de este proceso van a disminuir su competitividad y productividad. Los robots pueden ser reprogramados, son flexibles a los cambios que se precisan. Los trabajadores, en cambio, son menos flexibles a los cambios productivos. Hay que terminar con el mito de que los robots son una amenaza para los seres humanos; no son más que una herramienta y fueron hechos para ayudar al hombre.

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