31 de marzo 2014 - 00:00

Un triunfo en París salvó a Hollande de una paliza en comicios municipales

El ultraderechista  Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen (arriba), obtuvo su mejor triunfo en 42 años.El Partido Socialista (PS) encontró el premio consuelo en la victoria  de Anne Hidalgo en París.
El ultraderechista Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen (arriba), obtuvo su mejor triunfo en 42 años. El Partido Socialista (PS) encontró el premio consuelo en la victoria de Anne Hidalgo en París.
París- El Partido Socialista (PS) del presidente François Hollande sufrió ayer una histórica derrota frente a la derecha en las elecciones municipales francesas, en las que el ultraderechista Frente Nacional (FN) confirmó su implantación en el país ganando ciudades importantes.

En la primera cita electoral desde la llegada de Hollande a la Presidencia, los socialistas obtuvieron un pésimo resultado perdiendo una docena de grandes alcaldías a manos de la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y sólo conservando entre ellas a París, donde la francoespañola Anne Hidalgo se convertirá en la primera mujer en dirigir el Ejecutivo de la capital al imponerse con el 54,5%. La derrota fue la más amplia de su historia democrática en las municipales, de acuerdo con los datos preliminares.

El magro resultado del partido del presidente, el menos popular en los 56 años de la Quinta República de Francia, hará, según los analistas y la prensa, que hoy mismo se anuncie una renovación del gabinete ministerial.

Ayer, el primer ministro Jean-Marc Ayrault asumió la derrota en los comicios con una lectura en clave nacional, motivada por las "reformas sin precedentes" de sus dos años de gestión. "El mensaje es claro. Debe ser plenamente entendido", dijo el premier, quien asumió su parte de culpa en una "responsabilidad colectiva" marcada por el "significativo desafecto" de quienes dieron su voto a los socialistas en las elecciones presidenciales y legislativas de 2012.

Aproximadamente un 80% de los franceses quieren que Hollande destituya a Ayrault, según un sondeo de Harris Interactive realizado la semana pasada, y el polémico ministro del Interior, Manuel Valls, surge como uno de los favoritos para sucederlo en el cargo.

Los comicios municipales, celebrados a dos vueltas hoy y el pasado domingo y marcados por una abstención histórica de cerca del 38,5%, arrojaron un balance muy favorable para el centroderecha, que recupera el terreno perdido en 2008, y un resultado histórico para el ultraderechista de Marine Le Pen.

De acuerdo con los datos preliminares del Ministerio del Interior, la UMP obtenía anoche el 45,1% de los votos, la izquierda el 40,5%; la extrema derecha el 6,85% y la extrema izquierda el 0,06%.

"El primer partido de Francia es la UMP", dijo Jean-François Copé, el presidente de la formación, en la oposición desde 2012 cuando Hollande se impuso en las presidenciales a Nicolas Sarkozy.

Diez ciudades de más de 100.000 habitantes pasarán de la izquierda a la derecha moderada, al igual que 40 municipios de 30.000 a 100.000 residentes. Además, logró arrebatarle al PS 105 localidades de más de 9.000 censados.

Mientras que el FN se impuso en al menos 14 ciudades de más de 9.000 habitantes, incluyendo Frejus y Beziers, en el sur. "Vamos a acabar de una vez por todas con esa idea delirante de que somos un peligro para la República. Vamos a demostrar que nuestros candidatos son buenos alcaldes" dijo Le Pen al celebrar el mejor resultado en los 42 años de historia de la fuerza de ultraderecha.

Los dos primeros años del Gobierno de Hollande han estado marcados por un contexto económico difícil. Entre las dos vueltas de las municipales se dieron a conocer los datos del desempleo, que en febrero alcanzó un nuevo récord, con 3,34 millones de parados. El crecimiento económico tarda en llegar y, según las últimas previsiones del Banco Central, el Producto Bruto Interior (PBI) sólo aumentará un 0,2% en 2014.

"No podemos, y no permaneceremos sordos al mensaje que los franceses nos enviaron", dijo el ministro de Economía, Pierre Moscovici, quien, no obstante, defendió las reformas de pensiones y alza de impuestos aplicadas por el mandatario para reducir el déficit. "Este es el precio de las valientes reformas que realizamos", insistió.

Por su parte, Ségolène Royal, exministra, excandidata presidencial y expareja de Hollande, declaró que la votación "es una advertencia muy seria que hay que tomar en cuenta". "Hay que cambiar de ritmo", aconsejó.

Jean-Luc Mélenchon, líder del opositor Frente de Izquierda, aseguró que "el viraje a la derecha de Hollande, su alianza con la patronal y su sumisión a las políticas de austeridad europeas causaron el desastre".

En tanto, el gran resultado obtenido por el Frente Nacional pronostica que su alianza con los holandeses xenófobos del Partido de la Libertad (PVV) -del líder anti-inmigrantes Geert Wilderes- y la extrema derecha austríaca del FPO podría replicar el éxito en las elecciones europeas del 25 de mayo para desembocar en el nacimiento de un gran "tercer polo" de derecha dentro del Parlamento Europeo.

Agencias EFE, AFP, Reuters,

ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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