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Una muerte con impacto político
Alberto Maguid
Desde su rol como máxima autoridad de UPCN, Maguid adquirió trascendencia política y creó el partido Producción y Trabajo de extracción justicialista, con el que jugó de socio menor del Partido Justicialista para conseguir mejores condiciones de negociación interna y llegó a ser diputado provincial entre 2003 y 2007, y con el cual logró en 2011 cuatro bancas en la Legislatura local. Fue, además, candidato a gobernador en 1991 por el Mosar, partido del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), que era su verdadera filiación partidaria. Sin embargo, pivoteó entre el MID y el PJ con notable destreza. Durante las dos gestiones de Carlos Reutemann como jefe del justicialismo local fue un aliado de hierro del excorredor. Incluso, su amistad con el excandidato a gobernador del PRO Miguel del Sel lo llevó a justificar la derrota del PJ en 2011.
"(Del Sel) explota la realidad de nuestra propia carencia, si no no tendría votos", dijo en referencia a la falta de unidad en el peronismo santafesino.
Ese convencimiento de Maguid sobre la crisis del PJ generó en su momento más de un rumor sobre su presunto respaldo a figuras del peronismo, que se encolumnaron detrás de De Sel buscando resguardarse de la anticipada derrota del justicialismo.
Esa vinculación con algún sector del partido de Mauricio Macri tuvo su correlato en el plano sindical. Creó la cooperativa textil Malvinas Argentinas con Álvaro González, exdiputado de la Ciudad de Buenos Aires y actual subsecretario de Asuntos Públicos en el Gobierno porteño.
Su apasionamiento por la militancia lo había convertido en un hombre de probada referencia y consulta. En los últimos días, incluso, se mostró alarmado porque el PJ no generaba nuevos cuadros. También admitía su preocupación por la imposibilidad del partido para trasladar a los hechos un acuerdo de unidad.
Afectado desde hace tiempo por una enfermedad pulmonar, el histórico líder sindical mantuvo una activa participación en las discusiones salariales hasta sus últimos días.
Su muerte abre ahora un interrogante sobre la continuidad de esa sinergia -urticante pero necesaria- entre el sindicalismo y el poder político.
Paradójicamente, unos de los primeros en expresar sus condolencias públicamente fue el gobernador socialista, Antonio Bonfatti. "Lamento el fallecimiento de Alberto Maguid. Nos deja un gran dirigente y amigo", dijo el gobernador, quien además dispuso dos días de duelo en toda la provincia.

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